DIGESTIONES ¿NORMALES?

¿Sabes qué? Que sigo enfrascada en la lectura de “Nuestro niño interior” Es que no vale sólo con leerlo y ya. El trabajo con el inconsciente requiere, a veces, tiempo para ir poco a poco digiriendo y colocando todo lo que se ha removido en su lugar. Mientras tanto, me gustaría compartir contigo la siguiente idea: A mí me resulta muy costoso cambiar hábitos de pensamiento, en realidad hábitos de cualquier tipo pero más aún cuando se trata de cosas inmateriales e invisibles como los pensamientos, creencias… ¿Te parece que empecemos el cambio por algo más palpable?, estrategias que hoy mismo puedas llevar a cabo para sentirte mejor. Después del atracón de comida, de mezclas de alimentos imposibles, ya es hora de darle un poco de tregua a nuestro aparato digestivo, ¿no crees?

El estado natural de tu cuerpo es la salud

Alguna vez te has parado a observar cómo son tus digestiones. Y no me digas que normales. ¿Qué es normal? Hace como un par de años, para mí, normal era tener gases, que se me inflara la barriga como un globo, ardores de estómago y que me entrara un sopor terrible después de comer. Si a ti esto también te parece normal quédate un momento y verás. Lo natural en tu cuerpo son las buenas digestiones, la salud.

Con unas pequeños cambios en la forma que tienes de alimentarte empezarás a notar una mayor energía y mejor estado de ánimo ¿qué puedes perder por probar? A continuación te dejo cinco pautas sencillas que puedes empezar a aplicar ya:

  1. Mastica mucho la comida. Con este ritmo de vida que llevas es fácil que tengas poco tiempo para sentarte a la mesa y disfrutar de la comida. Aprende a ser consciente de lo que estás comiendo ensalivando bien los alimentos y masticándolos. El estómago no tiene dientes, recuerda que la digestión comienza en la boca. El truco está en dejar el cubierto en la mesa en cada bocado que te llevas a la boca. Este pequeño intervalo de tiempo te permitirá no seguir llenando la boca de alimentos sin haber tragado antes.
  2. No comas si no te encuentras bien. Seguro que en alguna ocasión en la que no te has encontrado bien alguien te ha insistido en que comieras algo. ¡Cuando uno está enfermo tiene que comer! Pues esta creencia es errónea. De hecho si escucharas tu cuerpo observarías que pierdes el apetito ¿por qué? Porque tu cuerpo aprovecha la energía que tiene para restablecer la salud. El sistema nervioso simpático se pone en marcha para defendernos de una posible agresión y algunas funciones como la digestión se paran. Por lo tanto mejor no ingerir nada, y si lo haces que sea una comida frugal.
  3. Las frutas fuera de las comidas. Generalmente las frutas tardan en digerirse poco tiempo en el intestino. Si te comes una naranja después de un filete, la fruta queda en el estómago más tiempo del necesario, con lo que fermenta y se pudre. ¡Y cuando hay fermentación hay gases! Ya, puede que seas de esas personas a las que les falta algo si no toman nada de postre. Por suerte hay excepciones. La manzana se puede comer detrás de cualquier menú porque facilita la digestión. También va bien comer piña siempre y cuando hayas tomado proteínas, por ejemplo, carne o pescado. Por cierto, las frutas hay que tomarlas maduras y si son de la estación y de la tierra, mejor que mejor.
  4. No mezcles proteínas (carne, huevos, pescado…) con hidratos de carbono (patatas, pasta, arroz, pan…) Sí, el típico filete con patatas no es la mejor combinación. Mejor come las patatas en la comida (los hidratos nos aportan la energía que necesitamos para la actividad diaria) y la carne en la cena (las proteínas se encargan de regenerar las estructuras del cuerpo).  Evita mezclarlos en la misma comida porque los hidratos se digieren en un medio alcalino y las proteínas en un medio ácido. Así que si los ingieres juntos alguno de los dos alimentos no se digerirán bien y tu hígado y tu intestino tendrán que hacer un sobreesfuerzo. Entonces tu cuerpo sabio te mandará una señal clara y contundente de sopor; necesita que te estés quieto porque se requiere de toda la energía para terminar de hacer la digestión.
  5. Tu cuerpo sabe lo que te conviene. Los niños y lo animales lo tienen claro. Están tan conectados consigo mismos que saben qué tipo de alimentos les vienen bien y cuáles no. Conozco a padres que obligaron a sus hijos a ingerir determinados alimentos, que el niño se negaba a comer, demostrándose posteriormente que eran alérgicos a dicho alimento. A medida que nos vamos haciendo adultos vamos cambiando nuestra intuición por los hábitos familiares y sociales. Ahora tenemos que aprender a desaprender y a escuchar más a nuestro cuerpo y a confiar más en nuestra intuición.

¿Cómo lo ves? ¿Te animas a empezar a seguir estás cinco claves? Te aconsejo que si estás motivado a hacer un cambio en tus hábitos alimentarios, en este mismo momento pongas una fecha cercana de inicio. ¿Qué dices, que empiezas el lunes? ¡Perfecto! ¡Hoy es un buen día, hoy es lunes, lunes de libro! 😉

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6 comentarios en “DIGESTIONES ¿NORMALES?

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