LUNA EN BRASIL: EL ARTE DE PERDER

Ayer estuve viendo “Luna en Brasil” (Flores raras) una peli que retrata de forma dramática el arte de perder. Tres estrategias encarnadas en sus tres personajes, todos ellos mujeres: una tratando de evitar la pérdida, otra haciendo lo propio para sobrellevar el dolor de la pérdida consumada y, una última, comprometida a muerte con el pesimismo (un pesimista nunca se decepciona), como forma de mitigar el sufrimiento que conlleva el anticipo de una pérdida segura.

Una película dirigida por Bruno Barreto, basada en la vida de la poeta estadounidense Elisabeth Bishop (Worcester, Massachusetts, 8 de febrero de 1911 – Boston, 6 de octubre de 1979) y premio Pulitzer de poesía en 1956.

* * *

Tu cerebro no está preparado para las pérdidas. Seguramente sea una cuestión evolutiva pero, ciertamente, huye de cualquier escenario planteado en términos de pérdidas. Las detesta y las rechaza con la misma intensidad con que se mueve hacia el sentido contrario. Quizás este sea el motivo de que se formen tremendas colas delante de un cartel que anuncie “gratis” u “oferta”.

Imagina por un momento que el médico te acaba de detectar una dolencia. Le pides, por favor, que te explique en que consiste dicha dolencia y cuál es el tratamiento. El médico te mira a los ojos y te comunica que la única forma de tratarlo es mediante una operación. Entonces tu siguiente pregunta es acerca de los posibles riesgos.

El médico, llamémosle A, te comenta que tienes un 80% de probabilidades de que la operación salga bien y poder recuperar tu salud y tu vida con normalidad. ¿Te operarías? Ya, ya sé que estas cosas no se deciden así sobre la marcha y que hay que tener en cuenta otros factores. La pregunta más bien sería ¿Cómo has recibido ese 80%? ¿Te parece mucho? ¿Poco?

Pongamos por caso, que es el médico B quien te atiende, y ante tu pregunta sobre los riesgos de la operación te explica: Tienes un 20% de probabilidades de que la operación no salga como esperamos e incluso corres el riesgo de quedarte en la mesa de operaciones.  ¿Te operarías? Repito, ya sé que estas cosas no se deciden así sobre la marcha y que hay mucha información que he omitido en el ejemplo. La pregunta más bien sería ¿Cómo has recibido ese 20%? ¿Te parece mucho? ¿Poco?

A la mayoría de las personas un 80% le parece bastante alto y se operarían. Pero planteado de la segunda forma, un 20% también les parece un riesgo muy alto, que muchos no están dispuestos a correr. Si los ejemplos del médico A y el médico B, en definitiva, nos dicen lo mismo (en el primero 80% de salir bien y, por lo tanto, 20% de salir mal. Y en el segundo: 20% de salir mal y, como no, 80% de que la operación salga bien), ¿por qué nuestro cerebro no lo entiende igual? Porque el segundo ejemplo está planteado en términos de pérdidas ¿y qué le pasa a tu cerebro con las pérdidas? Exacto, que no quiere verlas ni en pintura.

Te advierto que las personas dedicadas al marketing, ventas, publicidad saben muy bien cómo funciona nuestro cerebro y conocen nuestra animadversión a las pérdidas. ¿De que trozo de carne quieres que te ponga un kg el carnicero, de la que pone 85% magro o de la que pone 10% grasa? Vale, en ninguna carnicería verás nunca un cartel que ponga “grasa” si estamos hablando de carne de cerdo para guisar. No hace falta, aunque la hubiera, tu cerebro dirigiría tus ojos hacia el 85% magro, es inevitable, al no ser que pongas un poco de conciencia…

Elisabeth Bichop

Elisabeth Bichop

Pero volvamos a lo que hoy quería compartirte, a la película de Bruno Barreto: ¿Hasta dónde estás dispuest@ a llegar para evitar perder, no sé… por ejemplo, amor, reconocimiento, un trabajo? ¿Cómo aprendiste a transitar por la noche oscura del alma? ¿Eres de los que prefiere poner fin a algo, porque no soporta la angustia de vivir anticipando la pérdida?

No bebo porque las cosas salgan mal. Quiero beber cada minuto de cada día. Que las cosas salgan mal es sólo una excusa que estaba buscando. Si no obtengo lo que quiero me siento sola y triste, y si tengo lo que quiero estoy segura de que lo voy a perder; y la espera es insoportable (Luna en Brasil)

Luna en Brasil comienza con los primeros versos de One art, que puedes leer a continuación:

ONE ART
The art of losing isn’t hard to master;
so many things seem filled with the intent
to be lost that their loss is no disaster.
Lose something every day. Accept the fluster
of lost door keys, the hour badly spent.
The art of losing isn’t hard to master.
Then practice losing farther, losing faster:
places, and names, and where it was you meant
to travel. None of these will bring disaster.
I lost my mother’s watch. And look! my last, or
next-to-last, of three loved houses went.
The art of losing isn’t hard to master.
I lost two cities, lovely ones. And, vaster,
some realms I owned, two rivers, a continent.
I miss them, but it wasn’t a disaster.
– Even losing you (the joking voice, a gesture
I love) I shan’t have lied. It’s
evident the art of losing’s not too hard to master
though it may look like (Write it!) like disaster.

UN ARTE
El arte de perder no es difícil de adquirir.
Tantas cosas parecen estar hechas
para perderse,
que su pérdida no es ningún drama.
Pierde algo todos los días. Acepta la
molestia
de las llaves perdidas,  de la hora malgastada.
El arte de perder no es difícil de adquirir.
Practica entonces perder más aún, y
más rápido:
lugares, nombres, y el sitio al que
se suponía
que viajarías. Nada de esto será un
drama.
Perdí el reloj de mi madre, y -¡mira!-
la última, o
penúltima de tres casas que amaba
se fue.
El arte de perder no es difícil de adquirir.
Perdí dos ciudades, ambas adorables. Y,
más ampliamente,
algunos sitios de los que era dueña, dos ríos,
un continente.
Los echo de menos, pero no fue un drama.
-Hasta al perderte a ti (la voz bromista,
un gesto
de amor) no habré mentido. Es
evidente que el arte de perder no es
demasiado difícil de adquirir
aunque parezca por momentos (¡Escríbelo!) un desastre.

bishop

* * *

Te dejo un enlace sobre la película:

luna-en-brasil-web

http://www.rtve.es/drmn/embed/video/2947091

¿Sabes qué? Que me maravilla el ser humano. Tipos que viven sabiendo que van a morir. ¿No es esa la gran pérdida? la de la vida: la tuya, la de los seres que quieres, incluso la de los seres que ni siquiera conoces… Definitivamente, el arte de perder es el arte de estar vivo, ¿no crees?

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3 comentarios en “LUNA EN BRASIL: EL ARTE DE PERDER

    • Estoy de acuerdo, Esther. Y creo que de eso depende mi bienestar: de mi capacidad de ir equilibrando las ganancias y las pérdidas. En la peli, hay un diálogo entre las dos protagonistas:
      -Yo sé lo quiero.
      -Sí. Tu quieres todo y a todos.
      -Quiero todo cuanto pueda tener, por supuesto.
      Para tener más y más, y seguir acumulando no suelo tener inconvenientes, la dificultad estriba en soltar, dejar ir y asumir la pérdida.
      Saludos!

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  1. Pingback: POR MI QUE NO QUEDE | biblioterapeuta

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