LA ALIMENTACIÓN Y LAS EMOCIONES: ¡QUIERO CHOCOLATE!

alimentacion-y-emociones-montse-bradford¿Tienes antojo por ciertos alimentos? ¿Te sientes culpable porque no puedes dejar de comer esto o aquello?¿Te has dado cuenta de que según cómo te sientes tiendes a comer unos alimentos u otros? ¿Eres de las personas que necesitan un onza de chocolate después de comer o no pueden meterse en la cama sin comer algo dulce? Montse Bradford nos desvela en su libro “La alimentación y las emociones” los orígenes de los apegos alimenticios, explicando el porqué de nuestros deseos.

Todo es energía, nosotros y lo que nos rodea. A veces se trata de una energía densa que podemos ver y tocar como nuestro cuerpo físico; otras energías son más sutiles y podemos percibirlas pero no verlas como el cuerpo emocional y mental.  No existen apegos alimenticios, sino carencias. Una carencia es algo que nos falta, la búsqueda de una reacción o efecto con un alimento o bebida específica. Y estas carencias pueden ser de origen nutricional  (deficiencia de minerales, proteínas, vitaminas…) o energético (calor, frío, contracción, expansión…).

Está claro que cuando hay un apego excesivo a cierto alimento o sustancia, o bien estamos interiormente muy vacíos, o en realidad nunca nos hemos escuchado. O no hemos encontrado nuestra pasión, lo que nos hace vibrar, o todavía no hemos aprendido a interiorizarnos, a escuchar nuestra pequeña voz y a querernos por lo que somos. Es entonces cuando intentamos sustituir esa carencia por sustancias que nos producen enfermedad y desequilibrio.

¿Sabes qué alimentos te relajan, cuales te dan más frío o calor, cuales te energetizan, te activan o depuran? Es una pena no haber aprendido ya desde pequeños a tomar conciencia de la vibración que nos producen los alimentos. Con este conocimiento entenderíamos las reacciones de nuestros cuerpos y podríamos escoger con sabiduría lo que necesitamos en cada momento.

A continuación analizaremos los cinco grupos de alimentos más populares por los que solemos sentir apego:

  1. Deseo de dulces

    ¿Sabías que cada tipo de chocolate aporta un efecto diferente,  compensando una carencia determinada? Si tienes déficit de proteína o falta de calor puedes sentir apetencia por el chocolate con almendras. Si te falta dulzor optarás por el chocolate con leche. Si deseas energía instantánea quizás te decidas por tomarte un chocolate amargo. O, si te sientes bloqueado o tensa, el azúcar del chocolate te ayudará momentáneamente a evadirte de la realidad que no te gusta.

    ¿Sabías que cada tipo de chocolate aporta un efecto diferente,  compensando una carencia determinada? Si tienes déficit de proteína o falta de calor puedes sentir apetencia por el chocolate con almendras. Si te falta dulzor optarás por el chocolate con leche. Si deseas energía instantánea quizás te decidas por tomarte un chocolate amargo. O, si te sientes bloqueado o tensa, el azúcar del chocolate te ayudará momentáneamente a evadirte de la realidad que no te gusta.

Carencia nutricional: falta de carbohidratos, glucosa, dulzor natural.

Carencia energética: cuando necesitamos energía instantánea. Efecto yin extremo que se produce para compensar un exceso de yang. Por ejemplo, después de un buen chuletón (yang extremo) generalmente nos apetece algo dulce de postre (yin extremo).

Compensación en la cocina: Utiliza verduras dulces (zanahorias, calabazas, remolacha, cebolla…). Prepara postres caseros a base de frutas. Reduce la sal, proteínas de grasa saturada animal (energía yang extrema). Toma cereales integrales.

* Evitar utilizar los dulces como compensación por desequilibrios emocionales… porque no solucionarán tus problemas. ¡¡¡Recuerda que tu cuerpo emocional no tiene dientes!!!

  1. Deseo de snacks salados

Carencia nutricional: por minerales, sal, proteínas, grasas.

Carencia energética: por alimentos concentrados, que nos den efecto de densidad, potencia, calor y que nos revigoricen (energía yang extrema).

Compensación en la cocina: Incrementar el uso de algas por su aporte en minerales. Cocinar con condimentos y especias. Utilizar semillas y frutos secos. Realiza patés vegetales con consistencias secas.

* Evitar utilizar los snacks como compensación por aburrimiento, hambre, tensión emocional, ansiedad, soledad… porque no funcionan.

  1. Deseo de estimulantes

Carencia nutricional: No existe una carencia nutricional sino una carencia emocional.

Carencia energética: Se busca un efecto rápido e instantáneo de máxima expansión y activación.

Compensación en la cocina: Comer suficientes verduras, ensaladas, fruta. Evitar alimentos extremos yang.

* Muchas veces el deseo de estimulantes se produce por un exceso de actividades diarias que nos estresan y carencia de momentos de relax y horas de descanso.

  1. Deseo de lácteos

Carencia nutricional: calcio, vitaminas, grasa ligera, minerales, proteínas.

Carencia energética: Efectos de expansión, dispersa, enfría, sensación relajante y evasiva.

Compensación en la cocina: Semillas y frutos secos. Algas por su aporte de minerales y calcio. Evitar el uso excesivo de condimentos salados. Incrementar las verduras dulces y cremosas. Utilizar aceite a menudo.

  1. Deseo de carne

Carencia nutricional: proteínas, grasa, aceite, minerales, sal.

Carencia energética: alimentos concentrados, que nos den efecto de densidad, potencia, calor y que nos revigoricen (energía yang extrema).

Compensación en la cocina: Incrementar el uso de pescado. Incrementar las proteínas vegetales. Incorporar algas. Patés vegetales con consistencias secas. Evitar el consumo y bebidas extremas yin, que desmineralizan y generan apetencia por la energía contraria (alcohol, vinagres, azúcares refinados, helados, bebidas gaseosas…)

Adquiriendo un conocimiento energético podemos entender y aceptar con más claridad lo que nuestros cuerpos (físico, emocional y mental) intentan comunicarnos. Si lo que necesitas es dulzor a nivel emocional, por mucho chocolate que comas, nunca estarás satisfech@. Debemos observarnos con objetividad y sin juicios. De esta forma poco a poco podremos comprender lo que necesitamos. ¿Qué te apetece comer ahora?

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2 comentarios en “LA ALIMENTACIÓN Y LAS EMOCIONES: ¡QUIERO CHOCOLATE!

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