LA MEDICINA DEL ALMA

¿Te has preguntado alguna vez por qué existen las enfermedades? ¿Por qué nos damos golpes o sufrimos accidentes? ¿Crees realmente que las cosas ocurren porque sí, que son fruto de la casualidad, o que somos víctimas del Universo? La casualidad se define como aquello que sucede sin que conozcamos sus reglas, es decir que ocurre porque si. Cuando conoces las reglas, la casualidad desaparece; todo ocurre por algún motivo… tú mismo te darás cuenta de que las casualidades no existen.

LAMEDICINADELALMA_eric_rolfLa esencia conceptual de la Medicina del Alma se puede describir de la manera siguiente: La vida nos habla en susurros, si no podemos escuchar nos habla más alto. Si aún no podemos o sabemos entender o no queremos escuchar, nos sigue hablando más y más alto hasta que nos da un grito. Ese grito es el dolor, la enfermedad o el accidente. La enfermedad y su patrón de síntomas, el dolor y la incomodidad, están más relacionados con el tono de voz. El lugar en el cuerpo donde se han producido esos síntomas y los órganos relacionados con la condición, nos pueden decir de forma muy especifica la naturaleza y el sentido del mensaje.

La buena salud es el estado natural en cada uno de nosotros. Hasta se puede decir que sólo existe una única enfermedad: la sordera espiritual. El alma no se enferma, pero si hay que alimentarla y hacerlo conscientemente. Si conseguimos escucharnos y actuamos de forma distinta, la vida nos deja de gritar, desaparece el problema y vuelve a hablarnos en voz baja. Para comprender el modelo, lo primero que hay que hacer es quitarle importancia al cuerpo y entenderlo como uno más de los medios que utiliza la vida para comunicarse con nosotros. Otros modelos se enfocan en la enfermedad como causa, pero las causas vienen siempre de dentro; la enfermedad y la dolencia son sus efectos.

Uno mismo es el creador de su enfermedad y también el creador de la sanación (dependiendo de cómo uno está o no está en armonía con su propia vida). Descubriendo como creamos nuestras condiciones físicas, podemos experimentar una nueva manera de sanar y a la vez una nueva forma de enfocar nuestra vida hacia el bienestar y la autorrealización. En la medida en que tu punto de vista es más material y más externamente orientado, más resistencia tendrás en creer en tu propia capacidad de crear y curar la enfermedad. ¿En qué grado de escepticismo te encuentras tú?

Dentro de cualquier paradigma o lente por la que escogemos mirar e interactuar con la vida, se puede decir que hay algunas preguntas básicas cuya respuesta nos permiten acercarnos a su esencia. ¿Te gustaría ser consciente de alguna de tus creencias? Para ello, Eric Rolf te invita a que respondas interiormente a las siguientes cuatro preguntas básicas ¿Preparad@?

alma

La primera pregunta es si la vida es amistosa. Uno cree que algo es amistoso cuando eso reacciona a sus expectativas. Si la vida está de tu parte es posible que siempre esté de tu parte, incluso en aquellos momentos en que parece todo lo contrario. Si crees que la gente es mala y que va a por ti, te aseguro que esa será la gente que atraerás a tu vida. La vida tiene una cosa muy curiosa y es que siempre te da la razón. Cuando te planteas esta pregunta, por lo menos estás admitiendo varias posibilidades y amplías tu campo de visión, no te limitas sólo a ese hecho que al principio habías considerado desagradable, y dejas de juzgar.

La segunda pregunta es si tu creas tus propias experiencias o eres víctimas de ellas. Y aquí amig@ los “depende” no sirven, tienes que definirte, o siempre eres víctima o siempre eres creador, las dos cosas no son posibles, o una u otra. Si piensas que eres el creador de las cosas buenas que te ocurren, aplicando la misma lógica, tendrás que admitir que también eres el creador de aquellas experiencias de las que no estás tan orgulloso. Cualquier cosa que te ocurre, de alguna forma la has creado tú. Esto es fácil de explicar pero difícil de entender si te arrolla un camión. No, no es que seamos masoquistas, lo que ocurre es que la vida nos ha dado un grito simplemente porque no hemos escuchado sus anteriores mensajes. Los acontecimientos externos son una metáfora perfecta de nuestras creencias interiores. Normalmente cuando te ocurren cosas que interpretas como desagradables, es porque has transgredido alguna ley espiritual.

La tercera pregunta es si estás loco. Acerca de esta tercera pregunta hay que tener en cuenta dos aspectos, primero, que se gasta una enorme cantidad de energía intentando convencerse uno mismo de que no está loco, igual que un borracho lo primero que dice es que no está borracho. Suelta el control de tu propia mente, acepta tus pensamientos y aprovecha esta energía perdida. El segundo es que la aceptación de las locuras o de las ideas que te parecen locuras, son el primer paso para llegar a un nivel que está por encima de esta tercera pregunta, que es dejar de juzgar si estás loco o no. ¿Subes de nivel?

La cuarta pregunta es si eres estúpido, esta es quizás la pregunta más importante. Ser estúpido es poner de antemano limites que no tienen porqué estar. Cuando debas tomar una decisión piensa en lo peor que puede pasar, a veces lo peor no es tan malo y te puedes arriesgar. La educación y la experiencia tienden a hacernos estúpidos; su base es que el pasado trae el futuro, y esto no es correcto; es el presente el que trae el futuro. La vida no intenta mantener sus secretos, están igual de visibles para todo el mundo, la cuestión es si tú tienes los ojos para verlos.

Estas preguntas no son para analizarlas intelectualmente, son para experimentarlas. Si vives estas cuatro preguntas, uno de los resultados con mayor trascendencia es que empiezas a escuchar la información de tu interior. Ten en cuenta la posibilidad de que la vida funcione de otra manera y espera a ver qué pasa.

Por último, imagina que tienes los ojos cerrados y notas que te tiran piedras. Tal vez te sientas mal porque los golpes duelen y la vida te está haciendo daño, pero abres los ojos y te das cuenta que no son piedras lo qué te tiran sino que son diamantes; puede que ahora ya no te parece mal, dejes de cubrirte y abras los brazos intentando coger cuantos más diamante mejor, sabiendo que la vida te ha apoyado siempre porque te ha estado dando diamantes. No insistas en ir contra corriente, es ir contra la fuerza de la vida, escucha como te habla y déjate llevar, no te pongas en medio, la vida sabe.

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