LA LEY DEL ESPEJO

Eiko Akiyama, un ama de casa que cumplirá 41 años, estaba preocupada. Su hijo Yuta, de 5° de primaria, es maltratado en el colegio por sus compañeros. Aunque diga que lo maltratan parece ser que no llegan a golpearle. Lo más habitual es que los compañeros le ignoren o que le acusen de cualquier problema que surja. “No me maltratan”, insiste Yuta, pero a Eiko le duele en el alma ver a su hijo tan solo y triste. Para Eiko lo más duro era que Yuta no le abriera su corazón. Aunque ella intentara enseñarle el «buen modo de relacionarse con los amigos », él sólo le decía: “¡No me des la lata!” A la mañana siguiente Eiko decidió que llamaría a alguien. Llamaría a Yaguchi, un conocido de su marido…

9788493600686En el libro, Noguchi habla de dos leyes. La ley del espejo dice que los acontecimientos que ocurren en la realidad son el resultado de una causa, y que esta causa se halla en tu interior. La realidad de tu vida es el espejo que refleja tu interior. ¿Verdad que la única manera de darte cuenta de aspectos propios es mirándote en un espejo? Considera que la vida es como un espejo. Gracias al espejo que es la vida puedes tomar conciencia de ti mismo y tener la oportunidad para cambiar. La vida está hecha para permitirte desarrollarte hasta donde sea.

Sólo cuando Eiko decide pedir ayuda al conocido de su marido para contarle la situación que tanto le está haciendo sufrir, Yaguchi le ofrece una sorprendente estrategia que hará que Eiko se enfrente con su pasado. ¿A quién culpas y deberías de estarle agradecid@? ¿A quién no valoras o respetas? ¿A quién no puedes perdonar?

Con estas primeras preguntas Eiko empieza a tomar conciencia de que la situación actual que está viviendo. De cómo inexplicablemente su conflicto no resuelto con un familiar está repercutiendo en las dificultades con su hijo. ¿Estás preprad@ para perdonar?.

Estos son los ocho pasos que propone Yoshinory Noguchi al final de la historia para aquellas personas que hasta ahora no han conseguido perdonar a alguien. Si tú eres una de esas personas, ponlo en práctica y tendrás la posibilidad de dar un giro claramente favorable a tu vida. Coge un papel y boli:

  1. Haz una lista con aquellas personas a las que “no puedes perdonar”. Escribe en unadgasdgasgsgs2 hoja de papel el nombre de aquellas personas sobre las que piensas: “Me sentiría mejor si pudiera perdonarle”, “Me gustaría tanto poder hacer las paces con él/ella”. La relación con los padres es especialmente importante. Pregúntate si no le reprochas nada a tu padre o tu madre, y si realmente les estás agradecid@. Si estás casad@, pregúntatelo también respecto a tu pareja o, si está divorciad@, pregúntate si te has reconciliado con tu ex pareja. Este paso sigue siendo válido incluso aunque aquella persona ya haya fallecido. Una vez elaborada la lista, escoge la persona con la que pondrás en práctica los ocho pasos para conseguir perdonar.
  2. Expresa tus sentimientos. Prepara varias hojas de papel y escribe tus sentimientos hacia aquella persona. Escribe los sentimientos, más que las situaciones concretas. Si aparecen sentimientos de ira, puedes expresarlos con palabrotas. Si recuerdas la tristeza y el dolor que sentiste entonces, también puedes escribirlo. Escribe tus sentimientos tal como salgan. No va a leerlo nadie. Si durante el proceso te entran gañas de llorar, llora. Cuando creas que ya has escrito todo lo que sientes, para, rompe el papel y tíralo a la papelera.
  3. Busca los motivos de aquellos actos. Escribe qué hizo aquella persona a la que “no puedes perdonar”. Puede que estés pensando que no tienes ni idea, que no tenía ningún motivo. Imagínatelos. Seguro que alguna vez elucubraste sobre los porqués. Los motivos que hacen actuar a las personas se pueden dividir a grandes rasgos, en dos tipos. “Querer sentir placer” y “Evitar sentir dolor”. Piensa en qué placer deseaba sentir aquella persona que le hizo actuar de esa manera. O bien, en qué dolor pretendía evitar. Cuando acabes de escribir, no juzgues como erróneos los motivos, sino que intenta comprender la inmadurez, la torpeza, y la debilidad de aquella persona. Los seres humanos cometemos errores frecuentemente. Di lo siguiente: “Al igual que yo lo puedo desear, él/ella también deseaba sentir placer” o “Al igual que yo lo puedo desear, él/ella también deseaba evitar sentir dolor”.
  4. Escribe aquello que puedas agradecerle. Escribe todo lo que puedes agradecer a aquella persona. Aunque parezca insignificante. Intenta escribir tanto como puedas. Aunque necesites mucho tiempo, intenta recordar lo máximo posible. ¡No pongas esa cara, siempre hay algo por lo que puedas estar agradecido, sólo tienes que aprender a verlo!
  5. Utiliza la fuerza de las palabras. En primer lugar haz la siguiente declaración: “Para mi propia felicidad, calma y libertad perdono a…”. Recuerda que perdonar es un beneficio para quién perdona. No lo hagas por el otro, hazlo por ti, para liberarte del pasado que te ata. A continuación repite “perdono a…”. Si es posible, repítelo en voz alta (aunque sea en voz tan baja que no pueda oírlo nadie). No hace falta que lo sien4d2839cf457135d68679c4f404c49a6dtas de corazón. Aunque los sentimientos te digan “No le puedo perdonar”, puedes decirlo simulándolo. Repítelo durante más de 10 minutos. ¡Fíngelo!, los sentimientos vendrás después.
  6. Escribe aquello por lo que querrías disculparte, cuanto más mejor. ¡Venga ya!, no me digas que tu eres perfect@, ¿no se te ocurre nada por lo que disculparte? ¡Ja!
  7. Escribe aquello que hayas aprendido. Escribe lo que ha aprendido gracias a la
    relación con aquella persona. Si piensas en “cómo hubiera sido mejor tratarme con aquella persona” quizá puedas darte cuenta o aprendas algo nuevo. ¿Cómo crees que podrías haberte tratado con aquella persona para conseguir que los dos fuerais más felices?
  8. Declara “Le perdono”. Di: “perdono a…”.

Estos son los “Ocho pasos para conseguir perdonar”. No importa si después de haber realizado los ocho pasos todavía persiste el sentimiento de “no le puedo perdonar”. En este caso repite el paso 5. Repita “gracias… (el nombre de la persona)”, mientras recuerdas su cara. Si es posible, repítelo cada día durante más de cinco minutos. Unos días después sentirás un cambio. ¿Qué puedes perder?

Todos los problemas que surgen en la vida ocurren para hacernos dar cuenta de algo importante. Es decir, que no suceden por casualidad; pasa inevitablemente lo que debe pasar. Nunca nos pasa nada que no podamos solucionar. Esta es la ley de lo inevitable.

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6 comentarios en “LA LEY DEL ESPEJO

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