RAICES Y ALAS

Otra tarde más con los cinco sentidos puestos en el escenario del salón de actos del cole ubicado en un lateral de la plaza Santa Cruz. El auditorio, libreta en mano, guarda silencio para cazar al vuelo cada pensamiento que, este defensor de la pedagogía Waldorf y la homeopatía, lanza, para que sea madurado en nuestro interior. Hipnotizado al compás de ese ir y venir suyo tan característico encima de la tarima. Integrando las ideas que con sus gestos dibuja en el aire, cada palabra cuidadosamente pronunciada, y la sabiduría (conocimiento y amor) de, cómo no, Gustavo de Teresa.

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Como ya viene siendo costumbre cada primer viernes de mes, Gustavo de Teresa, desde su perspectiva médica, reflexiona en voz alta sobre la “saluducación” del niño para todo aquel que quiera escucharle. En esta ocasión hace una disertación de más de tres horas y media sobre los principios que contribuyen a una educación del niño saludable y salutogénica. Reflexiones todas ellas de sentido común. Lo extraordinario -decía Gustavo- es porque no se hacen, pero en cuanto al planteamiento, es ordinario.

Para empezar, hay que diferenciar entre educación saludable y educación salutogénica. Lo primero se refiere a que no causa enfermedad, a una cualidad de salud en tiempo presente. Sin embargo, el segundo término describe las cualidades oportunas que nos proveerán en el futuro de una buena salud, de un desarrollo integral (biológico, anímico-social y espiritual) e íntegro (en valores). De tal manera que se sobrentiende saludable cuando es salutogénico pero no todo lo saludable ha de ser salutogénico.

Aclarado esto, a continuación detallo los puntos:

  1. Todos venimos a este mundo con talentos e impedimentos. Talentos que han de ser desarrollados e impedimentos que han de ser sanados, en relación a la individualidad, biografía y destino del niño.

Educación es desvelar lo que el niño me está señalando a golpe de comportamiento. Gustavo de Teresa

  1. Comprender al niño como una entidad única, inconmensurable e incomparable. Por lo tanto, la educación salutogénica huye de homogeneizar procesos, actuaciones y rendimientos; para ensalzar lo genuinamente único en el niño. Estos sistemas de calidad provienen del mundo de la automoción, donde es una tragedia que dos tornillos no sean iguales. A nadie le gusta que las piezas de su coche no encajen como debieran pero hablamos de seres humanos ¿Para qué un sistema dónde se comparan a unos niños con otros? ¿Qué le aporta al niño una nota? ¿Acaso tiene que ver con la naturaleza del niño? ¿Le ayuda a desarrollar sus talentos?
  2. No es una cuestión de resultados, sino de procesos. ¿Qué tipo de educación quiero para mi hijo? ¿Lo estoy haciendo mejor de lo que mis padres pudieron hacer conmigo? ¿Estoy haciendo todo lo que está a mi alcance a la hora de educar a mi hijo?
  3. Educar al niño con sabiduría (conocimiento y amor) implica respetar las etapas evolutivas arquetípicas (genéticas) y la realidad individual, que por encima de lo arquetípico, acontece.
  4. Educar es el arte de entregar al niño cada cosa en el lugar y momentos oportunos. Pero, ¿cómo sé que es lo oportuno y en qué momento? ¿quién me lo dice: un libro, un experto educador, un neurocientífico?
  5. Conceder especial importancia a el juego, sueño, ritmo, límites, modelos dignos de ser imitados, materiales y espacios, aprendizaje por impulso propio y aprendizaje social a través de experiencias corporales primarias y genuinas, y procesos completos.

Los juegos son la forma más elevada de investigación. Einstein

  1. El objetivo de la educación es ayudar a que el niño devenga en verdadero ser humano, en todas sus dimensiones (voluntad, sentir, pensar). ¿La educación actual está desatendiendo la voluntad y el sentir en beneficio del pensar?
  1. Desarrollar tres cualidades básicas: serenidad, coraje y sabiduría, para enfrentar los desafíos que nos presenta la vida; es la esperanza de un futuro mejor.

Serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar, fortaleza para cambiar lo que soy capaz de cambiar y sabiduría para entender la diferencia. Reinhold Niebuhr

  1. Elevarse sobre las circunstancias dominantes en cada época que no atienden a lo que el ser humano verdaderamente necesita. Huir de las modas y tendencias pasajeras, y de los intereses ajenos al niño para construir su gesto sobre un conocimiento genuino de su naturaleza.

Las circunstancias no hacen al hombre, lo revelan. James Allen

  1. El niño biológicamente aprende por actos y no con monsergas. ¿Eres un modelo digno de ser imitado?

El principio de una buena educación es predicar con el ejemplo. Turgot

Tal vez te estés preguntando cómo tú, con tu individualidad, genética y destino, y de acuerdo al contexto social, histórico, cultural en el que vives, puedes hacer esta educación realidad. Recuerda que eres un ser creativo, no un tornillo en un proceso protocolizado. Que sólo el conocimiento puede construir algo sólido. Y que sólo el conocimiento es verdadero si es artístico.

Cómo puedes recibir a este niño sin prejuicios, acompañarlo con sabiduría (conocimiento y amor) y dejarlo marchar, habiendo contribuido lo máximo posible a su desarrollo íntegro e integral. Esto, no cabe duda, sólo es posible con una constante autoeducación. De lo contrario, ¿cómo entregar al niño aquello que aun no has conquistado?

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4 comentarios en “RAICES Y ALAS

  1. Me encanta que estas cosas se divulguen, yo soy de las afortunas de ir a sus charlas. Estoy aprendiendo a cuestionarme “de verdad” las cosas, a pensar no a divagar y a discernir lo que es ajustado “hoy” para mi vida y para los otros. Noemí

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