MI VOZ IRÁ CONTIGO: NO TENGO POR QUÉ HACERLO

Un domingo, todos en familia estábamos leyendo el periódico, cuando de pronto Kristi (que tenía entonces dos años) se acercó a su madre, le arrancó el periódico de las manos y lo tiró al suelo. Su padre le dijo: “Kristi, eso que hiciste no está bien. Recoge el periódico y devuélveselo a tu madre. Dile que le pides perdón.”

“No tengo por qué hacerlo, contestó Kristi.

Todos los integrantes de la familia aconsejaron lo mismo a Kristi, y su respuesta fue idéntica en todos los casos.

Entonces yo le pedí a mi hija Betty que la levantara de la cama y la llevara al dormitorio. Me acosté en la cama y Betty dejó caer a Kristi junto a mí. Kristi me miró desdeñosamente y empezó a escabullirse, pero yo la agarré de un tobillo. “¡Soltame!”, gritó. Yo le contesté: “No tengo por qué hacerlo.” Eso duró cuatro horas…

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“No tengo por qué hacerlo” y otros episodios de la vida de Milton H. Erickson están incluidas en este libro.

El protagonista de esta historia (puedes leer el desenlace de la misma una líneas más abajo) es Milton Erickson y su hija Kristi de dos años de edad.

Milton H. Erickson (Nevada 1901-Arizona 1980) ha sido una figura de gran influencia en el desarrollo de la hipnoterapia, siendo de hecho considerado el mejor hipnoterapeuta del siglo XX.

A los 17 años contrajo poliomielitis, yaciendo en cama sin conciencia alguna de su cuerpo. Este infortunio, más que un obstáculo, representó ventajas que impulsaron su desarrollo como hipnotista. Entró a la Escuela de Medicina en 1921 y obtuvo su título de médico y su maestría en psicología en 1928.

Sus estrategias fueron de las primeras en ser modeladas por Richard Bandler y John Grinder en los inicios del desarrollo de la PNL (Programación Neurolinguística).

Sus escritos sobre hipnosis representan la máxima autoridad en inducción de trance, trabajo experimental sobre las posibilidades y limitaciones de la experiencia hipnótica y en investigación sobre la experiencia de la relación entre hipnotista y sujeto.

Realizó importantes investigaciones, entre ellas, distorsión del tiempo con F. Cooper, colaboro con A. Huxley en estudios sobre la percepción y realizó importantes trabajos con Gregory Bateson sobre comunicación familiar. Su trabajo sigue siendo de gran influencia en terapia familiar y su filosofía es la base central de la PNL…

¿Quieres saber cómo termina este episodio de la vida Erickson con su hija Kristi?

…Me pateó y luchó conmigo; pronto consiguió liberar ese tobillo pero yo le agarré el otro. Fue una batalla terrible, un combate silencioso entre dos titanes. Al término de las cuatro horas, ella se dio cuenta de que no podía ganar y dijo: “Levanto el periódico y se lo doy a mi mami.”

Fue allí cuando descargué el golpe: “No tienes por qué hacerlo”, le dije.milton-erickson

Ella puso su cerebro a trabajar a mayor velocidad y replicó: “Levanto el periódico y se lo doy a mi mami. Y le pido perdón.”

“No tienes por qué hacerlo”, le repetí.

Se lanzó a toda velocidad: “Levanto el periódico. Quiero levantar el periódico. Quiero pedirle perdón a mami.”

“Está bien”, acepté yo.

Diez años más tarde, Kristi y mi otra hija pequeña Roxie, le gritaron a su madre. Llamé a las chicas y les dije: “párense allí, encima de la alfombra. No me parece lindo gritarle a la madre. Párense allí y repiensen el asunto, a ver si concuerdan conmigo.”

Kristi dijo: “Puedo quedarme parada aquí toda la noche.”

Roxie dijo: “No me parece lindo gritarle a ma, voy a pedirle disculpas.”

Yo seguí escribiendo. Una hora más tarde me di vuelta para mirar a Kristi. Ya una sola hora parado es cansado. Volví la cabeza y seguí escribiendo una hora más. Me di vuelta otra vez y le dije: “Hasta las agujas del reloj parecen moverse más despacio hoy.” Media hora después le dije: “Creo que fue muy estúpido lo que le dijiste a tu mamá. Me parece muy estúpido que le grites a ma.”

Ella se arrojó en mi regazo sollozando: “¡Yo pienso lo mismo!”, exclamó.

Pasaron diez años sin que le impusiera ninguna medida disciplinaria a esa niña… entre los dos y los doce. Cuando tuvo quince debí escarmentarla una vez más. Tres veces en total.

Erickson podría haber dejado a Kristi una vez que ella “se dio por vencida”, pero persistió hasta que la niña cambió su “No tengo por qué hacerlo” en un “Quiero hacerlo”. En ese momento, había interiorizado la actividad socialmente conveniente. Nunca se describió de una manera tan sucinta, como hace Erickson en esta historia, el desarrollo de la conciencia moral o superyó.

Destaca además la importancia de la temprana “definición de las fronteras y las limitaciones”. Gracias a esta “sólida y segura” medida disciplinaria, sólo fue necesario escarmentar a Kristi dos veces más en el curso de quince años. La precoz enseñanza bien aprendida.

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Un comentario en “MI VOZ IRÁ CONTIGO: NO TENGO POR QUÉ HACERLO

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