EDUCAR EN LA REALIDAD (neuromitos en la educación)

En los últimos años se han multiplicado las aplicaciones y los dispositivos llamados “inteligentes” que pretenden potenciar la inteligencia de nuestros hijos pequeños. Nos dicen que debemos usarlas para la estimulación temprana de nuestros hijos, que se adaptan a sus estilos de aprendizaje y que ayudan a desarrollar cada uno de sus hemisferios cerebrales. Nos dicen que nuestros hijos tienen un potencial ilimitado y que debemos de aprovecharlo al máximo durante la “ventana de oportunidad” de los tres primeros años. Que su cerebro es más ágil que el nuestro en la multitarea y que no deberíamos tener miedo a que realicen varias actividades a la vez con la pantalla. Nos dicen que nuestros hijos son nativos digitales…Cubierta_Educar en la realidad copiaLa palabra neuromito fue acuñada en 1980 por Alan Crockard. Se refiere a ideas pseudocientíficas sobre el cerebro en la cultura médica. Malas interpretaciones generadas por un mal entendimiento, una lectura equivocada o una citación fuera de contexto de hechos científicamente establecidos con el objetivo de usar la investigación neurocientífica en la educación o en otros contextos. Esas malas interpretaciones se dan por supuesto en la literatura popular, y acaban cuajando con fuerza en el ámbito educativo, creando falsas premisas sobre las que se van construyendo métodos educativos que no tienen ninguna base científica. ¿Cuáles son esos neuromitos, y cuál es la verdad acerca de cada uno de ellos?

  1. EL NIÑO TIENE UNA INTELIGENCIA ILIMITADA. La rápida difusión y el éxito de este mito es de alguna manera consecuencia de la vanidad y la dificultad de reconocer nuestras limitaciones humanas. No solo nuestra inteligencia tiene límites, también los tiene nuestra memoria. Si tuviésemos un cerebro con un potencial infinito, no seríamos humanos, sino una especie de dioses. Tendríamos poderes.
  2. SÓLO USA EL 10% DE SU CEREBRO. Estos dos planteamientos parecen contradecirse, ¿cómo podemos calcular el 10% de algo infinito? Hoy sabemos con certeza que es falso que el ser humano no use una gran parte de su cerebro. El profesor de neurociencia cognitiva Barry Gordon: “Usamos virtualmente cada parte del cerebro, casi todo el cerebro está activo casi todo el tiempo”.
  3. CADA HEMISFERIO ES RESPONSABLE DE UN ESTILO DE APRENDIZAJE DISTINTO. Si bien es cierto que algunas actividades se atribuyen a un hemisferio más que a otro -como, por ejemplo, el lenguaje, que tiende a desarrollarse en la parte izquierda mientras que la atención lo hace en la derecha-, 1. el cerebro trabaja como un conjunto, en todos los aprendizajes analizados se ha visto actividad en ambos hemisferios cerebrales, ya que están comunicados, y 2. no existe evidencia de dominancia cerebral en las personas, la cual, supuestamente, repercutiría en su estilo de aprendizaje.
  4. UN ENTORNO ENRIQUECIDO AUMENTA LA CAPACIDAD DEL CEREBRO DE APRENDER. Hoy sabemos que durante los primeros años lo que más importa para el buen desarrollo de un niño no es la cantidad de información que recibe, sino la atención afectiva que recibe, a través del modelo de apego que desarrolla con su cuidador principal. ¿En cuántos casos este neuromito ha contribuido a despejar de su sentido el trabajo de las madres, de los padres, dejándoles creer que tenían que sobreestimular a sus hijos en todo momento, y que ese trabajo era delegable a una pantalla? Cuando el niño está sobreestimulado a través de la pantalla su capacidad innata de asombro se apaga poco a poco.
  5. LOS TRES PRIMEROS AÑOS SON CRÍTICOS PARA EL APRENDIZAJE Y POR LO TANTO DECISIVOS PARA EL DESARROLLO POSTERIOR. El principal argumento para llegar a esa falsa conclusión es la plasticidad del cerebro. Hoy por hoy sabemos que este hecho ocurre toda la vida, no solo durante los primeros años. Pueden existir períodos más o menos sensibles con respecto al desarrollo cognitivo durante los primeros años, pero no por esto deben de considerarse “críticos”. No son ventanas de oportunidad que se cierran a los tres años.
  6. NUESTROS HIJOS POR SER NATIVOS DIGITALES, SON MEJORES QUE NOSOTROS EN HACER MUCHAS COSAS A LA VEZ (“MULTITAREA”). La multitarea es una de las grandes promesas de nuestro tiempo. Lógicamente es muy atractivo porque vemos en esa nueva modalidad de trabajar y de prestar atención un mejor aprovechamiento del tiempo y, por lo tanto, una mejora de la productividad. Pero, ¿podemos realizar dos cosas a la vez? Quizá podamos hacer “acto de presencia” pero no podemos realizarlas de forma paralela. El resultado de la multitarea es que las actividades que intentamos atender “a la vez” reciben menos atención, puesto que debemos recuperar la secuencia de ideas que requiere cada pensamiento cada vez que cambiamos la atención de una actividad a la otra. Así, pues, la multitarea es otro mito, una creencia popular bien arraigada en nuestra sociedad.

Todos somos humanos, los nativos digitales también los son. Su capacidad cognitiva es limitada, no son omniscientes y nunca lo serán -sin o con un teléfono inteligente en el bolsillo-, no tienen superpoderes y nunca los tendrán, por muy nativos digitales que sean. La atención no puede dividirse y no pueden atenderse en paralelo varias actividades que requieren pensamiento. La libertad no consiste en generar un abanico infinito de posibilidades con las que uno nunca se compromete. Los niños necesitan relaciones interpersonales tanto para desarrollar un sentido de identidad personal como para su aprendizaje. Necesitan contacto con la belleza, a través de la sensibilidad. Necesitan amistad, empatía, compasión y espíritu atento. Y necesitan actuar por sentido, desde dentro. En definitiva, necesitan realidad. Mucha realidad.

¿Qué quiere decir educar a nuestros hijos en la realidad? Básicamente tres cosas: que tenemos en cuenta el siglo actual,  que educamos a los niños en el asombro por todo lo que les rodea (asombro es el deseo de conocimiento, y lo que les asombra la belleza, la belleza de la realidad) y, por último, que educamos a nuestros hijos con realismo. En este sentido hemos hablado de una serie de mitos educativos que han contribuido a que nos alejemos de lo que es verdadero, bondadoso y bello para los niños. Nos han hecho buscar a perfección en el lugar equivocado, pidiendo a los niños que hagan cosas que su naturaleza no admite. El punto de partida de la educación debe ser la naturaleza del niño (no es realista pedir peras al olmo).

Recuerda que la sensibilidad del principal cuidador ha sido considerada por los estudios como el indicador que mejor prevé el buen desarrollo de un niño. Los principales cuidadores de nuestros hijos somos nosotros, sus padres, y debemos recuperar el sentido de competencia y autoestima que nos han robado los neuromitos, las estadísticas y los libros educativos de autoayuda que pretenden solucionarlo todo a base de pautas y recetas “perfectas”. Las decisiones educativas de nuestros hijos no las han de tomar los demás (“no la cojas que la malcrías”, “es lo que hay, todo el mundo lo hace”, “es una batalla perdida”…), las hemos de tomar nosotros. Sin embargo, para tomar decisiones, los padres debemos tener información verdadera y completa. Debemos recuperar esa sensibilidad que tenemos por ser padres. ¿Quién dijo que las batallas están perdidas?

 

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2 comentarios en “EDUCAR EN LA REALIDAD (neuromitos en la educación)

  1. Pingback: EDUCAR EN LA REALIDAD (neuromitos en la educación) — biblioterapeuta | Paula García Pérez (Coach y Terapeuta Holística- Integral)

  2. Pingback: EDUCAR EN EL ASOMBRO | biblioterapeuta

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