UN MONSTRUO VIENE A VERME

un_monstruo_viene_a_verme_a_monster_calls-108553414-large.jpgEn la 31 edición de los premios Goya, “Un monstruo viene a verme”, consiguió nueve de los doce galardones a los que aspiraba. La peli está basada en la novela homónima de Patrick Ness, y a su vez inspirada en una idea original de Siobhan Dowd  -la escritora ya estaba enferma de cáncer cuando la tuvo, y falleció antes de poder desarrollarla-.

Cuenta la historia de Connor (Lewis MacDougall), un chico de 12 años, que tras la separación de sus padres tendrá que ocuparse de llevar las riendas de la casa, pues su madre (Felicity Jones) está enferma de cáncer. Así, el niño intentará superar sus miedos y fobias con la ayuda de un monstruo (Liam Neeson), pero sus fantasías tendrán que enfrentarse no sólo con esa realidad, sino con su fría y calculadora abuela (Sigourney Weaver). Con este nuevo trabajo J.A. Bayona cierra su trilogía sobre las relaciones maternofiliales, que inició con “El orfanato” y continuó con “Lo imposible”. (FILMAFFINITY)

Tres historias a manos de un tejo convertido en monstruo y, una cuarta y última, en la que el niño ha de poder verbalizar la verdad que oculta dentro de sí, ahogada en la culpa.

Los seres humanos somos animales complicados: nos creemos mentiras piadosas sabiendo perfectamente las verdades dolorosas que hacen necesarias esas mentiras.

Déjame que te cuente la historia de cuando eché a andar. La historia de una reina malvada, y de cómo la hice desaparecer de la faz de la tierra -así empieza el monstruo la primera de las tres historias-

Hace mucho, antes de que fuera un pueblo con carreteras y trenes y coches, esto era un reino. Era un reino próspero, con un rey sabio que había conquistado la paz para su pueblo. Pero la paz había tenido un precio: El rey perdió uno tras otro a sus tres hijos, luchando contra gigantes…contra dragones… contra ejércitos comandados por grandes magos.

La reina no pudo soportar la muerte de sus tres hijos, y el rey quedó solo, desesperado, con la única compañía de su nieto y único heredero.

El niño fue criado como un príncipe y se ganó el amor del reino por su nobleza y su buen corazón. Su pueblo lo amaba.

El príncipe era casi un hombre cuando su abuelo volvió a casarse. Pero el rey enfermó y, de repente, se extendió el rumor de que su nueva esposa era una bruja malvada que había envenenado al rey para quedarse con el trono. Pocas semanas después el rey murió.

El príncipe era demasiado joven para ser rey, así que según la ley, la reina ocuparía el trono hasta su mayoría de edad. El futuro era incierto…

Mientras, el príncipe había entregado su corazón. Ella era hermosa e inteligente. Y aunque no fuera más que la hija de un granjero, el pueblo veía con buenos ojos aquella boda.

Pero la reina estaba disfrutando siendo reina, y que mejor solución para seguir siéndolo que casarse con el príncipe. ¿Asqueroso? Al príncipe tampoco le gusto la idea…

Una noche el príncipe cogió a la hija del granjero y huyeron juntos. Pararon a descansar bajo las ramas de un tejo. A la mañana siguiente el príncipe se despertó. Despierta, amada mía -le dijo. Pero la hija del granjero no se movió. Y fue entonces cuando el príncipe vio la sangre. Alguien había matado a su amada durante la noche. ¡La reina! -gritó. ¡La reina ha matado a mi prometida!

Los aldeanos llenos de rabia e impotencia, se unieron al príncipe en busca de venganza. Fue entonces cuando me desperté -seguía explicando el monstruo. La reina desapareció para siempre… Puede que pienses que se lo merecía, sin embargo, aun la historia no ha acabado…

Me llevé a la reina muy lejos de allí, donde su pueblo no pudiera encontrarla nunca, a un pueblo cerca del mar donde empezó una nueva vida. ¿Cómo es que en este cuento la bruja malvada se salva? Yo nunca dije que la reina matara a la hija del granjero, solo he dicho que el príncipe dijo que había sido ella.

En realidad, los hechos sucedieron de la siguiente manera: Esa noche, el príncipe no llegó a dormirse, esperó a que la hija del granjero cayera en un sueño profundo para poner en práctica su plan. Él sabía que aquella muerte con la reina acabaría.

Es una historia verídica. Muchas cosas ciertas parecen falsas. Los reinos tienen los príncipes que se merecen, las hijas de los granjeros mueren sin motivo y, a veces, las brujas merecen ser salvadas. Bastante a menudo, te sorprendería.

¿Así que el príncipe bueno era un asesino y, al final, la reina malvada no era una bruja?

No, la reina era con toda certeza una bruja y es posible que estuviera planeando grandes males, quién sabe… ¿Que, por qué la salvé? Porque lo que no era, era una asesina. Ella no había envenenado al rey, simplemente murió de viejo. Quizás te preguntes si pillaron al príncipe. No, fue un rey muy querido y reinó feliz hasta el final de su larga vida.

¿Quién es el bueno aquí?

No siempre hay un bueno ni siempre hay un malo. Casi todo el mundo está en un punto intermedio.

La segunda historia es sobre un hombre que solo pensaba en sí mismo. Un hombre que no fue generoso cuando debió serlo. Un hombre que recibió un castigo duro de verdad…

Hace ciento cincuenta años, llegó el futuro. Las fábricas invadieron el paisaje como la mala hierba. Se talaron los árboles, los ríos se volvieron negros y el cielo quedó oculto por nubes de humo. Pero aun quedaba algo de verde si sabías dónde mirar. En las afueras de esta ciudad vivió un hombre testarudo que se negaba a cambiar. Se ocupaba en los viejos usos de la medicina, con hierbas y cortezas de árbol, y pócimas hechas con bayas y hojas. Los lugareños lo llamaban simplemente: el boticario.

En aquel pueblo también vivió un párroco joven. Un hombre preparado y generoso, que solo quería lo mejor para sus feligreses. Predicaba contra los viejos usos del boticario y, éste, con su mal carácter y codicia, contribuía en gran medida a que estos sermones no cayeran en saco roto. Y así, por mucho que seguía intentando ayudar a su comunidad, ya nadie quería sus remedios. Y eso hizo al boticario un hombre aun más amargado.

En las tierras que rodeaban la casa del párroco también vivió un tejo. El tejo es el más importante de los árboles medicinales, sus bayas, su corteza, puede curar casi todas las dolencias; todo lo que tiene cura y siempre que lo trate un buen boticario. El boticario quería a toda costa hacerse con el tejo del párroco, pero para recolectar lo que necesitaba del tejo, tenía que talarlo y el párroco no se lo permitía.

El párroco tenía dos hijas que eran la alegría de sus días. Era un padre entregado y cariñoso que habría hecho cualquier cosa por ellas. Pero un día, las dos niñas cayeron gravemente enfermas y nada de lo que hizo el párroco sirvió. Ni las curas de los médicos ni sus oraciones. Nada.

No vio otra opción que acudir al boticario. Te ruego que ayudes a mis hijas -suplicó el párroco. Te ruego que salves a dos niñas inocentes. ¿Por qué iba a hacerlo? -dijo el boticario. Has alejado a mi clientela con tus sermones y me has negado el tejo, la mejor fuente de curación que tengo. Puedes quedarte con el tejo -dijo el párroco. Daré sermones a tu favor, haré cualquier cosa a cambio de que salves a mis hijas. ¿Estarías dispuesto a renunciar a aquello en lo que crees? -dijo el boticario. Si sirviera para salvar a mis hijas renunciaría a todo. Entonces no puedo hacer nada por ti -zanjó el boticario.

Al día siguiente las dos hijas del párroco murieron y esa noche eché a andar. ¿Se merece un castigo, verdad? Pasada la media noche arranque de sus cimientos la casa del párroco ¿La del párroco? ¡Pero eso no puede ser, el boticario es el malo! Era avaricioso y maleducado pero también curaba. El párroco sin embargo ¿qué era? Un hombre de fe que no tenía fe. Creer es la mitad de toda curación. Creer en la cura, creer en el futuro que nos espera. Tu creencia es valiosa, así que debes tener cuidado dónde la pones y en quién.

La tercera historia…

Había una vez un hombre invisible que se había cansado de que no lo vieran. No es que de verdad fuera invisible, es que la gente se había acostumbrado a no verlo.

Un día el hombre invisible no pudo soportarlo más, no dejaba de preguntarse: ¿si nadie te ve, de verdad existes?

¿Quieres saber qué hizo el hombre invisible? Llamó a un monstruo.

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