COMER CON MINDFULNESS

816dhK451TLLa manera en que te relacionas con la comida es el modo en que te relacionas con el mundo y, por tanto, contigo mismo. No existe tanto una manera correcta o incorrecta de comer, sino que se trata de observar si está conectada o desconectada de uno mismo y del propio alimento. Momento a momento puedes elegir bienestar y salud.

Comer con mindfulness, o atención plena, te hace consciente de lo que estás haciendo, de lo que piensas, de lo que sientes, de quién eres, de tus patrones de conducta, de tu manera de estar en el mundo. Te ayuda a comer menos cantidad y más despacio, de manera que es beneficioso para detectar la sensación de saciedad antes de que sea demasiado tarde. Por lo tanto, aplicar la atención plena en el acto de comer te ayuda a digerir mejor; y también es útil para tomarte breves descansos a lo largo del día, pues su riqueza reside en la práctica.

Estar presente en cada comida es de los mayores actos de generosidad y amor que te puedes conceder.

RITUAL PARA COMER CON MINDFULNESS

  1. Lo primero, pregúntate si tienes hambre.

Si es así, te comerías una manzana. Si no te apetece la manzana… no tienes hambre real. Te puede ayudar preguntarte cuánto tiempo hace que no has comido. A veces también podemos confundir la sed o el cansancio con el hambre. En esos casos hay que beber agua y descansar, pero no comer.

  1. Disponte para comer recordando acabar de hacerlo cuando el hambre te sacie,

no cuando se acabe lo que hay en el plato. ¿Cuál es tu nivel de hambre? No esperes a estar demasiado hambriento, prepárate para comer en el momento en el que te entre el “gusanillo”, cundo comienzan a moverse o a hacer ruido las tripas.

  1. Después, pregúntate por tu estado emocional.

Cualquier emoción no gestionada supone una carga emocional para ti. Por ejemplo, la tristeza, la ira, el  miedo, la culpa… Identifícala. Acéptala y déjala estar, ahora vas a comer para calmar tu hambre física, no emocional. El hambre emocional es urgente y repentina. Cuando buscamos saciarla, por más que comemos, nunca conseguimos hacerlo.

  1. Conéctate con lo que vas a hacer.

¿Vas a preparar la comida tú o estás en un restaurante? Si la preparas tú, elige con presencia alimentos vivos y vegetariamos; cocínalos con cariño y preséntalos con gracia en platos bonitos, mejor pequeños (cuencos o platos de postre).

  1. Toma conciencia del lugar donde vas a comer.
  2. Respira profunda y lentamente.

Hazlo un par de veces más. En total, tres respiraciones completas.

  1. Toma conciencia de la relación que tienes con la comida.

Date cuenta de ella pero evita juzgarla. Es como es, y puede ser como quieras. Es cuestión de entrenamiento.

  1. Da las gracias por tu comida.

Es una manera preciosa de bendecir los alimentos.

  1. Bebe agua ahora, no durante la comida.
  2. Ten presente comer despacio y quitando el piloto automático.

Céntrate en el acto de comer apagando el móvil, la televisión y sin leer. No hagas nada más.

  1. Siéntate erguido.

Ni flexionado hacia delante desde el sofá ni tampoco de pie. Adopta la postura adecuada para comer.

  1. Observa lo que hay en tu plato y comienza a comer saboreando lentamente lo que comes,

y reflexionando también sobre su textura, color, tamaño, olor, procedencia, temperatura…

  1. Sigue respirando.
  2. Detén el diálogo interno. Disfruta.

Simplemente come. Haz como un gourmet, que toma pequeños bocados, los observa, los admira y los degusta lentamente, saboreando al máximo cada trocito.

  1. Mastica.

Con la idea de convertir el sólido en líquido y lo líquido como si fuera sólido. Haz lo que puedas, es cuestión de práctica y de seguir masticando.

  1. Deja reposar los cubiertos

sobre el plato entre bocado y bocado. Esto te permitirá comer de forma más lenta y consciente.

  1. Come primero lo que más te guste.

Inconscientemente, lo que más nos gusta de un plato lo solemos dejar para el final. Si te comer mejor lo que más te gusta no tendrás que comerte todo el plato para llegar a lo que más te apetezca. Por otra parte, vive el presente, no sabes qué sucederá dentro de unos minutos.

  1. Sigue concentrado en el acto de comer y come despacio.
  2. Cuando hayas saciado tu hambre, conserva la comida.

No tires la comida, consérvala para otro momento y la próxima vez sírvete menos cantidad.

  1. Toma conciencia de tus sensaciones físicas.

¿Te sientes ligero, pesado, hinchado? Reflexiona también sobre ello porque de este modo irás aprendiendo a comportarte contigo mismo como más te convenga para las próximas comidas. Recuerda que siempre es bueno quedarse con hambre porque la sensación de saciedad aparece unos veinte minutos después de terminar de comer.

Y por qué no, da de nuevo las gracias.

Si te has pasado, perdónate. No tiene tanta importancia. Recuerda, por más desagradable que parezca, al final todos vamos a acabar en el cementerio o esparcidos por el aire. Aprende de tus errores y proponte llevar una vida feliz eligiendo de un modo más beneficioso para tu bienestar la próxima vez. Céntrate en la solución y no en el problema.

Por favor, recuerda que lo que aquí leas ha de ponerse en práctica para que funcione. Es en la práctica donde reside la riqueza de la atención plena. Y lo mejor es que tienes una media de tres oportunidades diarias para practicar: desayuno, comida y cena. Recuerda también vaciarte del exceso de conocimientos y dejarte llenar por la quietud. Saborea todo lo que comas y, por extensión, tu vida, porque se hace igual.

Y si esta entrada de Comer con Mindfulness ha llegado a tus manos… por algo será.

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5 comentarios en “COMER CON MINDFULNESS

  1. hola,
    me parece muy interesante tu blog, y el tema de ser conscientes mientras comemos también. Escribo aqui porque leyendo el blog he pensando que igual me podrías recomendar alguna lectura para el momento que estoy viviendo. Lo cierto es que suelo leer novelas de ciencia ficción, y he ojeado algún que otro libro de desarrollo personal, pero ahora me gustaría leer ejemplos (novelas de ficción) de personas que estén en una situación similar a la mia, o algún otro libro que pudiera facilitarme ciertas claves vitales, y no sé por donde empezar. ¿podrías ayudarme?. Gracias de antemano.

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    • Hola Raquel, como no sé qué momento estás viviendo no puedo recomendarte algo concreto. Te invito a que navegues por el blog y seguro que entre las entradas hay alguna que resuena contigo: ese es el libro que te recomiendo que leas. Saludos!

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