LA ESCUELA MÁS FELIZ: OTRAS VOCES

 

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Cuando pensé en hacer este libro -escribe Rosa Jové- creí necesario hablar de diferentes metodologías, perspectivas y propuestas que existen en nuestro país, para darlas a conocer, pues algunas siguen siendo muy minoritarias y es difícil que lleguen a un público más amplio.

Todas las propuestas son interesantes. Esperamos que a través de las ideas que se explican a continuación podamos enriquecerte y aportarte ideas para debatir.

¿Por qué solo estos, y no más?

Evidentemente el abanico es tan grande que no se puede limitar a las propuestas que a continuación se describen. Pero precisamente por eso, por ser tantas las opciones que existen, es muy difícil hacer una recopilación exhaustiva de todas ellas. Quizás hemos elegido estas por ser las más utilizadas o las más conocidas, dentro de su carácter minoritario:

  1. La educación viva
  2. Las bosque-escuelas
  3. Pedagogía Blanca
  4. La pedagogía Waldorf
  5. Homeschooling (Educar sin escolarizar)
  6. Disciplina positiva
  7. El método Montessori
  8. La educación en Reggio Emilia
  9. Un modelo educativo desde la Pedagogía Pikler

 

LA EDUCACIÓN VIVA (Miquel Ángel Alabart)

En los últimos años se han ido integrando diversos enfoques bajo el paraguas de lo que se denomina “educación viva”. Una educación holística basada en el respeto a los diversos ritmos, talantes e intereses de los niños y que pone especial atención en la dimensión emocional, corporal y relacional.  Se caracterizan, pues, por un gran respeto por el mundo interior de los niños, dan mucha importancia al juego y a la actividad libre, y entienden la educación como un acompañamiento y no como una intervención externa en el desarrollo de los niños.

A principios del siglo XXI empiezan a proliferar proyectos educativos libres dirigidos a la educación primaria. Por otro lado, la influencia del pensamiento sistémico de Bert Hellinger. Y, por último, Mauricio y Rebeca Wild, impulsores de la escuela Pestalozzi en Ecuador. La confluencia de estos factores acaba provocando que gane peso entre estos colectivos la idea de vida, más que la de libertad: los niños se autorregulan, interactúan en el medio según sus necesidades, mientras esperan encontrar en este medio una serie de estímulos y relaciones que los ayuden a ganar identidad y autonomía. Por otro lado, se hace necesario un acompañamiento no directivo pero hecho por personas atentas y conocedoras de estas necesidades y potencialidades, que proporcionan estos estímulos y que tienen un vínculo afectuoso con el niño, lo que significa acoger, confiar y también señalar los límites que dan seguridad.

Algunas de las ideas más compartidas por todos los proyectos de educación viva, más o menos explícitamente son: vida, juego, respeto, autonomía, metodología, papel del educador, emociones, materiales, comunidad, límites y responsabilidad.

Para saber más: WILD, Rebeca, Educar para ser, Herder, Barcelona, 2000

LAS BOSQUE-ESCUELA (Nitdia Aznarez Aloy)

La filosofía de la bosque-escuela ha tenido muchas influencias, desde Pestalozzi, Rudolf Steiner o María Montessori, pero podríamos marcar su origen en el concepto Friluftsliv (“libertad-aire-vida”) de los Países Escandinavos, que hace referencia a una filosofía de vida basada en la conexión profunda con la naturaleza y la vida al aire libre. La Forest School Association (2002) la definió como un proceso inspiracional que ofrece oportunidades regulares para que niños, jóvenes y adultos desarrollen su autoestima y la confianza en ellos mismos mediante experiencias de aprendizaje activo en el entorno natural cercano. También definió seis principios:

  1. Se realizan de forma regular sesiones en el entorno natural, preferiblemente una zona con árboles, para favorecer el desarrollo entre alumnos y naturaleza.
  2. La planificación, la adaptación, las observaciones y las revisiones son elementos integrales de la bosque-escuela.
  3. Su objetivo es promover el desarrollo integral de todos los involucrados, fomentando alumnos resilientes, seguros de sí mismos, independientes y creativos.
  4. Ofrece la oportunidad de participar en actividades de “riesgo” adecuadas para cada alumno.
  5. Usan un amplio abanico de propuestas centradas en los alumnos para crear una comunidad para el desarrollo y el aprendizaje.
  6. Las sesiones son lideradas por guías con titulación de nivel 3 de bosque-escuela (Forest School)

Para saber más: LOUV, R., Volver a la naturaleza, RBA Libros, Barcelona, 2015.

PEDAGOGÍA BLANCA (Azucena Caballero y Mireia Long)

En la Pedagogía blanca nos gusta hablar de cinco hábitats o fases que es preciso respetar para permitir al niño conseguir un desarrollo óptimo.

  1. Hábitat materno y fase de aprendizaje inicial, donde el bebé es pura necesidad, y la expresará de manera primaria con el llanto si no es atendido. No manipula, no es capaz de hacerlo, sencillamente expresa lo que necesita.
  2. Hábitat y fase de descubrimiento del yo. Ahora es él quien quiere descubrir por sí mismo las cosas que lo rodean, y lo hará ejercitando el tacto y, por supuesto, también la vista. Comenzará a alejarse del cuerpo de su madre, aunque necesitará retornar a ella muchas veces para lograr su seguridad. En este descubrir el mundo exterior llega al conocimiento de: el yo y el no yo.
  3. Hábitat y fase de las preguntas (3 a 7 años). El niño se lanza a descubrir un nuevo mundo. Aprende a hablar para comunicarse y abre los ojos al mundo. Esta apertura al mundo tiene también su expresión física, y el juego libre con objetos y la naturaleza adquieren una enorme importancia, pues el niño muchas de las cosas las va a aprender si lo dejamos experimentar con ellas y buscarnos para lo que no comprenda.
  4. Hábitat y fase de la construcción del mundo. Hacia los 8 ó 9 años comienzan a entender mucho mejor el mundo que les rodea y ya nos piden un conocimiento más estructurado para conseguir adquirir los conocimientos completos sobre todas las áreas de su interés. Las interacciones en grupo se vuelven mucho más ricas, se aportan unos a otros, comparten experiencias y dudas, y son capaces de trabajar en equipo por logros comunes. Es ahora cuando están plenamente listos para disfrutar de la lectura y adquirir conocimientos complejos sobre matemáticas, mejora del lenguaje, ciencias y humanidades.
  5. Hábitat y fase de preparación para la vida adulta. Entre los 12 y los 14 años van a sentir que quieren estar preparados para la vida adulta. En ese momento su capacidad de concentración, trabajo profundo, compromiso y elaboración de ideas complejas aparecen. Trabajaremos para que sean autónomos y capaces de recopilar datos, y analizar su veracidad y relevancia, que sean capaces también de tomar decisiones y colaborar en equipo, llegando a consensos. Necesitan sentirse competentes, con autoestima, recibir reconocimiento por sus capacidades; van a reclamar el ser escuchados y tener voz y voto.

Entender cada una de las fases nos permitirá diseñar espacios, contenidos y procedimientos metodológicos que hagan posible una educación natural, respetuosa y realmente efectiva que fomente los talentos y capacidades del niño. Y eso es el método de la Pedagogía Blanca.

LA PEDAGOGÍA WALDORF (Antonio Malagón Golderos)

Cada maestro observa, describe –siempre sin juicios- al niño, ser humano en evolución permanente con núcleo potencial único, para percibirlo correctamente y para crear una didáctica acorde a sus verdaderas necesidades educativas. En este trabajo serio y profesional involucra a la familia para, entre maestros y padres, crear una envoltura de atención y comprensión sobre sus hijos y alumnos. Tanto maestros como padres tienen que aprender , fomentando las reuniones pedagógicas y las tutorías en las que el niño se coloque en el centro de su atención y cuidado.

Los niños necesitan un entorno adecuado, pero también, y sobre todo, personas de referencia, dignas de ser imitadas y admiradas. Por eso la Pedagogía Waldorf ofrece una metodología que desarrolla la sensibilidad en el maestro no solo para crear un entorno idóneo en las aulas, sino para autoeducarse personalmente y en el equipo docente y para aprender a trabajar con las familias. La capacitación para la creación didáctica exige un trabajo formativo individual y permanente del docente, así como en el ámbito del claustro de profesores. “¿Cómo tengo que educar para la vida?”, la respuesta, o una de las respuestas posibles, es, sin duda, cultivar la imaginación; será la base necesaria para desarrollar un pensamiento sano y un interés por todo.

La estructuración de la enseñanza en la primera escuela está basado en la “cronobiología”: colocar secuencialmente a lo largo del día las asignaturas para las que los alumnos tienen más disposición, capacidad e interés.  Es un aprendizaje por inmersión que potencia la atención y favorece la concentración, la vivencia de los conocimientos y la capacidad de dominar, por propio interés, el tiempo, “su” tiempo. Este planteamiento curricular no merma los contenidos que como centros homologados nos exigen las Consejerías de Educación y, a la vez, tan necesarios para asegurar la continuación en estudios superiores. Pero siempre respetando las características y naturaleza del niño en evolución.

Para saber más: CLOUDER, C., Educación Waldorf: ideas de Rudolf Steiner en la práctica, ed. Rudolf Steiner, 2009.

HOMESCHOOLING. EDUCAR SIN ESCOLARIZAR (Laura Mascaró)

Muchos caminos llevan al Homechooling. Existen muchos motivos diferentes por los que una familia puede decidir educar a sus hijos sin escuela (o sacarlos del sistema si ya estaban escolarizados): necesidades especiales no atendidas, bullying, conflicto entre los valores del sistema y los valores familiares (como suele suceder a las familias que crían con apego), preferencia por métodos pedagógicos no ofrecidos por le sistema…

Cuando uno dice que sus hijos no van a la escuela recibe todo tipo de miradas, comentarios y preguntas, no siempre bienintencionados. Algunas dudas son genuinas y, por supuesto, legítimas. Como legítimo es el miedo de si nos encontraremos ante un caso de negligencia parental. Desde que existe la humanidad, los niños se han criado en el seno de sus familias, juntos a otros niños, con sus padres y con el resto de la comunidad. Los primeros que desarrollaron unas “teorías de desescolarización” fueron John Holt, Paul Goodman, Ivan Illich, y otros muchos. Todos ellos dan cuenta del desmantelamiento del sistema escolar, aunque plantean diferentes alternativas: desde una nueva estructura y organización de la institución escolar hasta su completa desaparición.

Existen muchas formas de llevar a cabo este tipo de educación. Tantas formas como familias. En realidad no se suele seguir un método, sino que se suele crear.Lo importante no es cómo se hace (materialmente), sino en qué nos basamos (filosóficamente). Es decir, qué valores y principios guían nuestras decisiones. De hecho, preferimos hablar de aprendizaje más que de educación o enseñanza, y partimos de la convicción de que el aprendizaje no puede -ni debe- separarse del resto de la vida.

Para saber más: MASCARÓ, L., Sin escuela, 2013 (edición autopublicada)

Próxima entrada:

  • Disciplina positiva
  • El método Montessori
  • La educación en Reggio Emilia
  • Un modelo educativo desde la Pedagogía Pikler

 

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