LA ESCUELA MÁS FELIZ: OTRAS VOCES 2

principal-la-escuela-mas-feliz-es

Corren nuevos tiempos también para la educación. Rosa Jové, psicóloga y autora de libros de tanto éxito como La crianza feliz, tiene claro cuál debe ser el objetivo: lograr escuelas más felices. No se trata de cambiar todo a lo loco, sino de valorar y conservar aquello que nos sirve, adaptar lo que está obsoleto y cambiar lo que no funciona.

En el capítulo otras voces se incluyen testimonios de especialistas en las diferentes corrientes educativas: Disciplina Positiva, Waldorf, Montessori, Homeschooling… En cada uno de ellos, un autor diferente, ha tenido la libertad para abordar su tema y exponer las ideas que ha querido. A parte de su respeto y amor por la infancia, les une un punto en común: a pesar de la diversidad de las ideas expuestas, son capaces de colaborar y debatir. Eso es lo que enriquece el mundo educativo. Creo firmemente que la información nos hace más libres, y como el saber no ocupa lugar, cuanto más sepamos, mejor.

¿Por qué solo estos, y no más?

Evidentemente el abanico es tan grande que no se puede limitar a las propuestas que a continuación se describen. Pero precisamente por eso, por ser tantas las opciones que existen, es muy difícil hacer una recopilación exhaustiva de todas ellas. Quizás hemos elegido estas por ser las más utilizadas o las más conocidas, dentro de su carácter minoritario.

Si en la entrada anterior La escuela más feliz: otras voces hablábamos de las cinco primeras,

  1. La educación viva
  2. Las bosque-escuelas
  3. Pedagogía Blanca
  4. La pedagogía Waldorf
  5. Homeschooling (Educar sin escolarizar). A continuación resumo las cuatro siguientes:
  6. Disciplina positiva
  7. El método Montessori
  8. La educación en Reggio Emilia
  9. Un modelo educativo desde la Pedagogía Pikler

DISCIPLINA POSITIVA (Marisa Moya)

La Disciplina Positiva está basada en el trabajo de Alfred Adler (1870-1937) y Rudolf Dreikurs (1897-1972), ambos psiquiatras vieneses. Aunque desarrollaron su filosofía hace casi un siglo (Dreikurs fue alumno de Adler), la actual ciencia del cerebro apoya sus teorías, basadas en la cuidosa observación del comportamiento humano. Entendían la educación como un proceso en el que los niños debían contar con un acompañamiento basado en la confianza y el afecto, usando los principios democráticos de dignidad y respeto. Además del trabajo de Adler y Dreikurs, la Disciplina Positiva ha tomado forma gracias al trabajo de Jabe Nelsen y Lynn Lott, con importantes contribuciones: El reconocimiento de que los seres humanos aprendemos nuevos patrones de conducta a través de la experiencia y el contraste, mejor que solo leyendo o pensando. Y, que hay que ir más allá de las consecuencias lógicas, llegando a las soluciones que son razonables, relacionadas, respetuosas y útiles.

La Disciplina Positiva es una forma de ser y vivir la educación que invita a desarrollar relaciones afectuosas y comprensivas con nuestros niños. No es una metodología para ellos, sino para llegar a ellos a través de la mejora de las habilidades y destrezas del adulto:

  1. Comienza por respetarte a ti mismo. El autoconocimiento nos da pistas del impacto que tenemos en los niños. ¿Soy autoritario o soy permisivo? ¿Cómo afronto los problemas?
  2. Apuesta por la amabilidad y la firmeza al mismo tiempo. Reconocimiento y afecto, y también claridad y consistencia en las normas; preservando la dignidad de todos.
  3. Trabaja en la cooperación. Ordena menos. Si quieres obtener colaboración, pídela con respeto.
  4. Revisa tu percepción de los errores y cómo arreglarlos. Practica demostrando errores. Practica arreglándolos.
  5. Da valor a la fuerza del aliento. Intenta dar más ánimos y menos alabanzas.
  6. Busca la creencia detrás del comportamiento: ¿Cómo está este alumno diciendo “quiero pertenecer” o “quiero sentirme valioso”?
  7. Habilidades comunicacionales. Di lo que quieres en vez de lo que no quieres.
  8. No te olvides del derecho de las familias a formar parte de la comunidad escolar.
  9. Para obtener resultados distintos en el comportamiento es necesario crear nuevas experiencias significativas emocionalmente.

Para saber más: NELSEN, J., Cómo educar con firmeza y cariño, Medici, Barcelona, 2007

EL MÉTODO MONTESSORI (Beatriz M. Muñoz)

En los últimos años hemos podido asistir al renacer de una pedagogía que se creó el siglo pasado: el método Montessori. Cierto es que la doctora María Montessori no le gustaba calificarlo de método; prefería el término “ayuda para la vida”, pues es, justo ese, el objetivo del enfoque Montessori. Un aspecto clave del enfoque es asumir que los niños no tienen caprichos, sino que se mueven por verdaderas necesidades que quizás nosotros no seamos capaces de ver. Dichas necesidades irrefrenables o periodos sensibles, constituyen uno de sus descubrimientos más interesantes, y hoy han sido confirmados por la neurociencia.

Los principios del método son los siguientes:

  1. Los niños tienen una necesidad de contacto con la naturaleza y el mundo real. Tienen mucho interés por el aprendizaje; cada pequeño descubrimiento es algo emocionante para ellos.
  2. Los niños aprenden a través de los sentidos. El aprendizaje vivencial es mucho más rico para todos. Los materiales manipulativos son tan importantes para la conexión de ambos hemisferios cerebrales que no deberíamos sustituirlos nunca -o casi nunca- por pantallas en los primeros años.
  3. Los niños tienen derecho a expresarse y a vivir en relaciones horizontales. No significa que hagan lo que quieran, sino más bien llegar a acuerdos e incluirlos en nuestras decisiones y, cuando no sea posible, validar sus emociones con respeto.
  4. Los niños pueden ser libres e independientes. Cuando son muy pequeños debemos informarles de los límites que existen y acompañar en sus frustraciones o redirigir, según la situación.
  5. Derivado de la necesidad de autonomía, los materiales tienden a ser autocorrectivos, y se prescinde del uso de premios y castigos.

Para saber más: MONTESSORI, M., Ideas generales sobre el método y manual práctico, CEPE, 1994.

LA EDUCACIÓN EN REGGIO EMILIA (Jenny Silvente)

Hay quien habla del método o pedagogía Reggio Emilia, pero no es ni lo uno ni lo otro; sino que se trata de una filosofía sobre educación e infancia. Reggio Emilia es mucho más que una visión sobre la educación y la infancia; se trata de una ciudad que invierte el 16 por ciento de su presupuesto en servicios para la infancia, con una política municipal que tiene muy en cuenta a los niños; sus ciudadanos valoran especialmente la educación… Estos rasgos de identidad son comunes con muchos municipios italianos.

  1. Los principios más destacados del proyecto educativo de la ciudad son, en primer lugar, entender que los niños son protagonistas activos de su proceso de crecimiento y,
  2. En segundo lugar, partir de la idea de los cien lenguajes de la infancia, una metáfora que expresa la potencialidad de los niños, entendiendo que estos poseen cien lenguajes que deben ser acogidos, escuchados y dignificados.
  3. Uno de los rasgos diferenciales de la educación en las escuelas municipales de Reggio Emilia es la documentación pedagógica: “Documentar significa pensar y saber pensar”(Annalia Galardini), es decir, un educador capaz de reflexionar sobre la práctica y construir saberes y conocimientos a partir de las experiencias que se viven en el día a día.
  4. El ambiente es como un lenguaje muy fuerte que se convierte en un elemento de formación del pensamiento. El ambiente también favorece las relaciones entre los individuos que lo habitan y él mismo. La belleza parte del deseo de generar espacios amables, vivos, habitables y llenos de la cultura de la infancia, pero también de la cultura del contexto social en el que se ubica la escuela.
  5. Filosofía del atelier. El atelier es un espacio pensado para ofrecer oportunidades diarias a cada niño; para valorar su propia creatividad a través de diferentes propuestas educativas y artísticas, y gracias al encuentro con una gran variedad de materiales. A menudo se confunde el atelier con el taller de práctica; pero va más allá, y abre la puerta a la expresión en todas sus dimensiones: danza, imagen y fotografía, teatro…

Para saber más: VECCHI, V., Arte y creatividad en Reggio Emilia. El papel de los talleres y sus posibilidades en educación infantil, Ediciones Morata, San Sabastián de los Reyes, 2013.

UN MODELO EDUCATIVO DESDE LA PEDAGOGÍA PIKLER (Eduardo Rodríguez)

Los principios fundamentales que sustentan esta pedagogía siempre los comparo con las patas de una mesa: sin uno de ellos el resto no serían sostenibles; todos son importantes individualmente, pero la fuerza la adquieren en su conjunto, del equilibrio que su unión da a la estructura. Y hacen referencia a la globalidad del niño, no solo a un momento determinado o puntual de su día a día, sino a la forma de entender al niño en su plenitud.

  1. Valor de la actividad autónoma. Se ve al niño como un ser autónomo en su totalidad y se le acompaña en las distintas fases evolutivas de su desarrollo. El adulto no interviene de forma directa; nuestra tarea será entonces garantizar las condiciones necesarias (seguridad, calma, tranquilidad, un espacio preparado, tiempo suficiente, y materiales ricos en manipulación y experimentación adaptados a su fase de desarrollo) para que puedan desarrollar su actividad autónoma plenamente.
  2. Valor de una relación afectiva privilegiada. Se fundamenta en una relación real con el niño, de igual a igual, en la cual el adulto ha de mantener un respeto hacia él. Tratando al niño como un ser que siente, observa y comprende, y no como un objeto. Al favorecer y crear esta relación afectiva real, se evita que el niño desarrolle una demanda afectiva, lo cual le permite sentirse más tranquilo y seguro en sus momentos de actividad autónoma, lo que hará que pueda desplegar todo su potencial.
  3. Favorecer la conciencia de sí mismo y del entorno. La posibilidad de generar un ritmo y rutina diaria con una estabilidad en el tiempo y en el espacio favorecen sin duda esta toma de conciencia. Pero son sobre todo los momentos de atención personal, los que realmente favorecen el hecho de que el niño comprenda quién es, qué le ocurre, en qué entorno se encuentra…
  4. La salud y el bienestar. Se ha de tener muy en cuenta el bienestar y la salud no solo física, sino también psíquica y emocional de los niños. Por ello, el análisis y la observación de los niños ha de ser mucho más completa y profunda.

Para saber más: PIKLER, E., Moverse en libertad. Desarrollo de la motricidad global, Narcea, Madrid, 1984

El mayor de los cambios no viene de la modificación del espacio, el mobiliario o el tiempo. El cambio más significativo para poder desarrollar cualquiera de los modelos pedagógicos es a nivel interno, viene de un cambio de mirada del adulto. Tiene que venir de una nueva mirada hacia el niño, al que debes ver como alguien competente y capaz, ver tras él todas sus capacidades de iniciativa y acción, porque a través de esa mirada podremos realmente ver la luz tan especial con la que los niños brillan.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s