ADELANTE AL PASADO (Reality Transurfing 3)

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¡Querido Lector!
En todos los tiempos, la humanidad tenía vagas sospechas sobre la existencia de ciertas fuerzas que dirigen el destino de uno. El miedo venerado a lo desconocido siempre estimuló la creación de mitos y fantasías de todo tipo, comenzando por las antiguas leyendas.
A cada uno de nosotros le preocupa la siguiente cuestión: ¿hasta qué punto soy capaz de ser el dueño de mi propio destino y cómo se hace?
El presente libro, sin duda alguna, satisfará tu curiosidad, puesto que da respuesta a esa cuestión desde un punto de vista absolutamente inesperado. El Transurfing te abre la puerta mágica al mundo, donde te espera el descubrir cosas muy extrañas y extraordinarias. Sabrás, que es posible dirigir la realidad. Y el objetivo aquí no se logra, sino que, en su mayor parte, se realiza por sí mismo. «Eso funciona de verdad. Todo lo demás no importa».

ENERGÍA VITAL

Para que la práctica del Transurfing sea eficaz necesitas gozar de buena salud y energía vital lo bastante potente. Por energía vital entenderemos tu capacidad de asimilar y utilizar la energía.

En el mundo hay una infinita cantidad de energía del cosmos. Sin embargo, el hombre es capaz de asimilar sólo una minúscula parte de ella. La energía cósmica atraviesa el cuerpo humano en dos direcciones. El primer flujo, que corre de abajo arriba, se sitúa a dos centímetros y medio por delante de la columna vertebral en los hombres y a cinco centímetros en las mujeres. El segundo flujo —de arriba abajo— pasa casi justo por la espina dorsal. La cantidad de energía libre de una persona depende de la amplitud de los canales energéticos centrales y no de la acumulación de energía. Cuanto más ancho sean esos canales, más alto será el nivel de tu energía.

El estrechamiento de los canales energéticos puede producirse por dos razones: por la intoxicación del organismo y por el estado permanente de estrés. Si el flujo normal de la energía se perturba, es decir, si aparecen «tapones» o «agujeros» en alguna parte de nuestro sistema energético, surgen diferentes enfermedades. Y al contrario, si un órgano interno padece una enfermedad, el cuadro energético se altera. Para que todo sea normal es imprescindible cuidar tanto el cuerpo físico como el cuerpo sutil.

La energía vital está estrechamente vinculada con el estado de los músculos corporales. Los músculos tensos dificultan el movimiento normal de los flujos invisibles y ocasionan interferencias en tu emisión energética. La reacción natural del organismo ante el estrés es tensar un determinado grupo de músculos. Esas tensiones se han arraigado tan profundamente en nosotros que, simplemente, no las notamos.

Existe un estereotipo falso de que uno puede librarse del estrés con ayuda de relajación. En realidad, al relajarte, intentas luchar contra la consecuencia, sin eliminar previamente la causa: la tensión psíquica. Para eliminar la tensión psíquica necesitas quitar la importancia, y con eso será suficiente. Tu estado de tensión se debe sólo a la excesiva significación que atribuyes a aquello que te molesta.

Si tienes la costumbre de prestar atención al estado de la comodidad emocional de tu alma, no tendrás ninguna dificultad para recordar a tiempo el bajar la importancia. Cada vez, al experimentar la incomodidad del alma, pregúntate: ¿por qué? ¿Dónde he exagerado la significación? No significa en absoluto indolencia ni apatía. Es estar en armonía con el mundo circundante, es el equilibrio. El equilibrio supone ausencia de la importancia exterior e interior: no soy malo ni bueno, el mundo no es malo ni bueno. La ausencia de importancia significa actuar de modo distanciado; no es la indiferencia.

Si no te resulta posible quitar la importancia, al menos no consumas en vano tus fuerzas en relajarte. De lo contrario, gastas energía no sólo para mantener controlada la situación importante, sino también para controlarte a ti mismo. No lo hagas, suéltate y preocúpate todo lo que tú quieras.

Tu estado de ánimo y tu vitalidad están relacionados directamente con tu energía vital. La depresión, el estrés, la desolación, el cansancio y la apatía son todas señales de falta de energía. La energía fisiológica, por sí sola, no es suficiente. Uno puede estar físicamente cansado, pero satisfecho y lleno de energía. La energía libre juega el papel principal en la postura activa de una persona ante la vida. Si no te apetece nada, es evidente que careces de energía libre. Si no hay energía libre, entonces no hay intención. Cuanto más alta sea tu energía vital, tanto mejor te tratará la gente, puesto que, subconscientemente, ellos sienten tu energía e incluso la consumen en cierto grado.

Todos estamos nadando en el océano de energía. En principio, una persona tiene posibilidad de «recargar» intencionadamente «sus pilas» del universo, pero resulta mucho más fácil obtener la energía ajena, ya asimilada, puesto que tiene la frecuencia determinada, y basta sólo con sintonizarse con esa frecuencia. Los vampiros se alimentan de la energía ajena ya asimilada. Algunos tratan de meterse en el alma e intentan tantear el freile (esencia) de su víctima. Es el tipo de vampiro «meloso». Los manipuladores juegan con el sentimiento de culpa de una persona. «El provocador» ataca e intenta desequilibrar a su víctima; comenzando por una burla disimulada y terminando con el acoso brutal. La conversión del hombre en vampiro energético es inconsciente. Si después de tratar con una persona sientes agobio, desolación, debilidad o temblores, significa que se han «aprovechado» de ti.

No hay que ver en cada persona a un posible vampiro energético. Para protegerte de la influencia indeseable necesitas fortalecer tu capa energética (cada individuo está rodeado por una capa energética invisible), cuidar el nivel de la importancia y desarrollar la conciencia. El bajo nivel de la importancia dificultará la sintonización con tu frecuencia. Sobre todo, es imprescindible que prestes atención a cualquier mínimo indicio de que existe un sentimiento de culpa.

Como lo mencionamos ya, la energía entra en el cuerpo humano en forma de flujos centrales, se modula por los pensamientos y, al salir, adquiere parámetros que corresponden a esos pensamientos. La energía modulada se superpone al sector apropiado en el espacio de las variantes, lo que produce la realización material de la variante. La modulación tiene lugar sólo si el alma y la mente están unidas. La fuerza de la intención exterior es proporcional al nivel de tu energía vital.

COORDINACIÓN

Nada ni nadie, salvo tú mismo, puede interponerse en tu camino hacia tu objetivo a través de la puerta adecuada. Para ser más exactos, lo único que puede impedirte conseguir tu objetivo es tu falta de fe y tu inseguridad. No importa lo que hagas estando inseguro, todo estará mal hecho. La falta de fe en tus propias posibilidades, junto con la sobrevaloración de la dificultad de los problemas externos, lleva a un estado de constreñimiento o estupor. La importancia exterior del objetivo provoca un ansioso deseo de conseguirlo. La importancia interior te hace dudar de tu capacidad. Todo eso se junta en la inseguridad.

La energía se desgasta en mantener varios potenciales excesivos a la vez: la importancia exterior e interior, el deseo ansioso, los esfuerzos por gobernarse y mantener la situación bajo control. Simplemente, no hay energía libre para mantener todo eso. Enseguida la energía se dirige a proyectar en tu mente guiones negativos y tus preocupaciones al respecto. La inquietud, la preocupación y el miedo son muy potentes generadores de los peores temores, que, como sabrás, se cumplen. La otra fuente abundante de la inseguridad es el sentimiento de culpa. Todo lo relacionado con él llevan al estrechamiento de los canales energéticos, y un montón de vampiros energéticos manipuladores con mucho gusto devorarán tu energía desprotegida.

La inseguridad crea un círculo cerrado. Cuanto más fuertes son la importancia y el deseo, más grande es la inseguridad. Cuanto más fuerte es el agarre del control sobre ti mismo y sobre la situación, más fuerte es la cohibición. Cuanto más grande es la inquietud y la preocupación, más rápido se confirman. Al intentar escapar de este laberinto, el hombre procura obtener confianza, cueste lo que le cueste. Tal camino requiere mucho gasto de energía; sin embargo, el muro de confianza se derrumba a cada instante. ¿Cómo, entonces, obtener auténtica confianza en uno mismo?

Como comprenderás, es inútil luchar contra la inseguridad. En realidad, cuando el hombre deja de luchar y empieza a actuar, la energía de la intención libera su agarre y pasa de los potenciales excesivos a la realización de la acción. Pero la confianza no se desarrolla mediante ninguna acción: es la energía de la intención lo que se libera.
La inseguridad se origina por varias causas, que se dividen en dos grupos. El primer grupo son las causas internas, a las que pertenece la preocupación excesiva por las cualidades personales (ciertas imperfecciones y carecer de algunas cualidades, el sentimiento de inferioridad en comparación con los demás, la timidez, el miedo de fracasar, de encontrarse en una situación ridicula, etcétera). El segundo grupo son las causas externas, relacionadas con la sobrestimación inadecuada de los factores externos (preocupación infundada por la incompatibilidad de las cualidades propias insuficientes con las altas exigencias exteriores).

Para obtener confianza en sí mismo, hace falta renunciar a ella. La seguridad es una quimera, es un invento más de los péndulos. La confianza es sólo un potencial excesivo temporal, y nada más. Pero ¿cómo vivir sin confianza en sí mismo? El Transurfing a cambio te ofrece otra alternativa: la coordinación.

El único origen de la inseguridad en ti mismo es la importancia. La dependencia de los factores externos y de las circunstancias. Pues, bien, ¡todo lo que necesitas es coordinación para no caer! La confianza como apoyo ya no es necesaria, porque si no tengo importancia, no tengo nada que proteger ni tengo nada que conquistar. Me limito a coger tranquilamente lo mío. ¿De dónde surge la tranquilidad? Si no hay importancia interior, no hay necesidad de demostrar nada a nadie. La desconfianza en sí mismo es, ante todo, la autoestima baja. ¿Cómo aumentar la autoestima?

Deja de justificarte ante los demás. No te culpes públicamente y no te defiendas. No entregues la valoración de tu significado al parecer ajeno. Obsérvate: ¿qué es lo que haces a la hora de defender tu significación? Exiges atención, respeto, demuestras que tienes razón, te ofendes, te defiendes, te justificas, entras en discusiones, revelas arrogancia, menosprecio, luchas por ser el primero, restas importancia a la dignidad ajena, resaltas las imperfecciones ajenas, muestras tus méritos…

Por supuesto, no serás capaz de renunciar sin más a la importancia, de una vez por todas, por mucho que te esfuerces. No hay que luchar contra la importancia. Simplemente suelta el agarre y trasforma la energía de la preocupación en energía de acción.

La coordinación significa: sentir el placer al pensar en tu objetivo, como si ya lo hubieras conseguido, soltar el agarre del control sobre la situación y moverte según la corriente de las variantes, ayudándote con el remo de la intención purificada. La coordinación absoluta se conseguirá con el acuerdo mutuo entre el alma y la mente.

Para conseguir la armonía entre el alma y la mente basta con escuchar los deseos de tu corazón y vivir según el propio credo: me amo a mí misino; me acepto tal como soy, no me atormentan los remordimientos ni el sentimiento de culpa; sin vacilar actúo según me dictan la mente y el corazón. La verdadera, serena confianza en sí mismo se basa sólo en la integridad y autosuficiencia interior de una persona. Eso significa que tú no te estás comparando con nadie, y simplemente estás en absoluto equilibrio con tu alma. Vives en armonía con el mundo que te rodea y contigo mismo.

La coordinación te dará la posibilidad de ser libre de los péndulos y permitirá que te muevas independientemente, adonde te plazca, y lograr todo lo que te apetezca. Si por ahora te ves obligado a desempeñar ciertas obligaciones embarazosas, alquílate, imagínate que te están filmando para una película. Ten paciencia; tendrás que hacer tu papel aunque sea para terminar este capítulo.

ADELANTA AL PASADO

Trata de recordar: en tu vida hubo momentos en que fuiste feliz. ¿Será cierto que nada puede volver? El desplazamiento en el tiempo parece ser muy dudoso, pero eso depende del punto en que se encuentre el observador. Ha llegado el momento en que, con tus propios ojos, podrás ver cómo te mueves en el espacio de las variantes. Te persuadirás de que eres capaz de desplazarte en el tiempo, tanto hacia adelante, como hacia atrás (no puedes hacerlo estando en una misma línea de la vida).

Por unos instantes sentirás realmente tu movimiento en el tiempo y espacio. En la práctica el proceso se reduce a una acción bastante sencilla: la transacción, compuesta por tres elementos. Para realizar el primer elemento es necesario que te acuerdes de tus flujos energéticos centrales. Para empezar, recorres rápidamente todo tu cuerpo con la mirada interior y quitas la tensión de los músculos, hasta llegar al estado de relajación. Luego, en la mente, imaginas la energía moviéndose a lo largo de la espina dorsal en modo de dos flujos: uno ascendente y el otro descendente. Lo principal es imaginar que eres penetrado por esos flujos de energía. Es como si giraras la llave que pone en marcha los flujos centrales. No importa si de momento no los sientes. Con la práctica llegará la sensación real. El giro de la llave es el primer elemento de la transacción.

El segundo elemento de la transacción es la visualización de la diapositiva del objetivo, durante uno o dos minutos. No olvides que debes imaginarte dentro de la diapositiva, en vez de mirarla como si fuera una película. Figúrate las sensaciones que experimentas dentro de ella: toca los muebles, imagina sonidos, olores u otras sensaciones que te resulten más fáciles de imaginar.

Una vez que logres imaginarte más o menos claramente dentro de la diapositiva, mira adelante con una mirada consciente. No pienses en nada y no analices, simplemente dirige la mirada clara adelante, a lo que se ve a lo lejos. La mirada clara es el tercer y último elemento de la transacción. Durante los próximos segundos se producirá delante de tus ojos el cambio de matices en los decorados de tu alrededor.

La transacción te permite percibir cómo el mundo se cambia delante de tus ojos. ¿Qué es lo que pasa aquí? La realización material de la capa de tu mundo se mueve en el espacio de las variantes. ¿Qué ves? Ves el cambio de matices de los decorados.

Como sabes, los diferentes sectores en el espacio de las variantes tienen diferentes guiones y decorados. Dependiendo de lo relativamente lejos que estén los sectores uno del otro, las diferencias se revelarán con más o menos fuerza. El movimiento de la realización material sucede de una manera uniforme y por tanto imperceptible.

Haz que tus intentos sean espontáneos; no te esmeres, no te esfuerces, no concedas gran significado a la técnica de transacción en sí. La vieja costumbre de desear lo estropea todo.

¿Y qué hay del desplazamiento en el tiempo? Al movernos por las líneas de la vida de modo natural nadamos en sincronía con el tiempo, como con la corriente de un río. ¿Por qué durante la transacción surgen a veces sensaciones del pasado? Al realizar la transacción, te desplazas en el sentido contrario y apareces en las líneas donde habías estado antes, pero la posición en el tiempo ya es otra.

Pues eso es, precisamente, el regreso al pasado: adelanta a las anteriores líneas de la vida. Has de saber que la mayoría de la gente no volverá nunca. No obstante, no necesariamente sentirás el matiz de la línea en la que habías estado antes. Puesto que el camino hacia el objetivo puede hallarse en las líneas nuevas, donde todavía no has estado.

Si al practicar la transacción no observas ningún cambio en los matices, significa que los parámetros de la línea corriente ya satisfacen a la visualización realizada. Eso indica que trasmites la emisión propia de la línea corriente de la vida y tu objetivo está por delante en esta misma línea.

Pronto descubrirás otras señales de la transición a las líneas nuevas de la vida, en absoluto relacionadas con la percepción. Puedes sentir que la forma en que te tratan los demás ha mejorado sin ninguna razón. Algunos de los problemas que te acompañaban cada día, han desaparecido. Por lo general, tú mismo notarás cuáles atributos de la vida cotidiana han cambiado, aunque para eso no haya habido ninguna razón aparente.

La libertad de elección consiste en un hecho inconcebiblemente simple. No es preciso luchar para conseguir el objetivo. Todo lo que necesitas es la determinación de tener. Si no te sale bien soltarte y permitirte tener, puedes dejarlo para después. Pero ¿cuánto durará ese «después»? Permítete tenerlo todo aquí y ahora. La determinación de tener es mucho más poderosa que la determinación de actuar. Si pones fin a tu batalla y te permites tener, la intención exterior encontrará el modo de darte lo deseado.

Falta responder a la pregunta: ¿cómo creer en todo eso? Ya te lo he dicho, no podrás convencer a la mente hasta que no la pongas ante el hecho. ¡Compruébalo tú mismo! ¡No intentes, sino hazlo! ¡No mañana, sino ahora! Tu elección es una ley irrevocable. Tú mismo formas tu realidad. Que no te preocupen ni amarguen los intentos de obtener sin éxito la impasible determinación de tener. No es algo a lo que estés acostumbrado, ¿verdad? Aún así, atrévete y permítete tener.

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