LA REPRESIÓN DEL DESEO MATERNO Y LA GENÉSIS DEL ESTADO DE SUMISIÓN INCONSCIENTE (2): EL ABANDONO DE LAS CRIATURAS. MENTIRAS ACERCA DE LA MATERNIDAD

rodriganezLa separación madre-criatura inmediatamente después del parto es uno de los puntos claves de la estrategia patriarcal para la conversión del deseo en carencia. Aquí es donde se asesta el golpe de gracia definitivo a la madre entrañable. Está probado, que la empatía materna, la intensidad y la fuerza de la producción de la líbido materna durante la crianza, estará en buena medida condicionada por el encuentro después del parto, por el acoplamiento, la impronta que se produzca en los primeros momentos y en las primeras horas después del parto.

¿Qué ha hecho la sociedad patriarcal para conseguir que, a pesar de todo, en los tiempos modernos, la madre se separe voluntariamente y abandone a la criatura? Pues lo de siempre; crear ritos y normas que organizan la separación y, al mismo tiempo, silenciar la verdad y construir mentiras sobre la maternidad y la relación madre criatura.

QUE LA MUJER NECESITA ASISTENCIA MÉDICA PARA PARIR Y QUE POR ESO HAY QUE PARIR EN UN HOSPITAL: PRIMERA MENTIRA

Desde el momento en que se entera que está embarazada, la mujer se pone en manos de los médicos. Esto forma ya parte de una norma cultural incuestionable en Occidente, de la que sólo escapan escasísimas minorías. Y, desde luego, el parto ha de tener lugar en un centro hospitalario: el miedo y la ignorancia han tomado cuerpo dentro del cuerpo de la mujer que desconoce sus funciones sexuales.

La mujer ha perdido tanto la conciencia de su propio cuerpo y de sus funciones sexuales, como la experiencia y el conocimiento que antes se transmitía de madres a hijas, de unas generaciones a otras; se ha destruido el tejido social (el apoyo mutuo) que incluía la posibilidad de recibir en la intimidad la ayuda necesaria en el parto: las madres, las hermanas y las abuelas de las actuales mujeres han parido ya en hospitales, con anestesia, con goteo, con cesáreas, y han perdido ese conocimiento.

Esta creencia que se apoya -y al mismo tiempo los reproduce- en el miedo y en la actual rigidez uterina. No sólo hay miedo a eventuales complicaciones, hay miedo también al dolor, el cual se acrecienta en proporción directa al grado de robotización del parto. Entonces la mujer renuncia definitivamente al deseo y a la conciencia y reclama la anestesia. Se invierte el continuum humano. La destrucción de las relaciones humanas basadas en el apoyo mutuo lleva a la paradoja de parir y nacer entre desconocidos.  Mientras esta mentira siga vigente se mantendrá a la mujer desconectada de sus funciones sexuales.

QUE EL CALOSTRO ES MALO Y QUE HAY QUE ESPERAR UNAS HORAS PARA PONER AL BEBÉ A MAMAR: SEGUNDA MENTIRA

El cuento de que el calostro es malo para los bebés ha sido ya derribado por la misma ciencia médica que ha tenido que reconocer que el calostro contiene toda una serie de sustancias importantísimas para la vida humana durante sus primeras cuarenta y ocho horas fuera del útero materno. El sistema inmune de los bebés después del nacimiento tarda un tiempo en constituirse y en crear las defensas adecuadas al medio normal de los adultos. La autonomía no está prevista todavía; lo previsto ontogenéticamente es la simbiosis con la madre; por eso, en los primeros momentos después del nacimiento, la supervivencia ante el medio se asegura a través del calostro de la madre, que contiene proporciones altísimas de inmunoglobulinas. Luego la leche materna también las tendrá, pero en proporciones ya más bajas.

Se ha dicho que el calostro es malo para los seres humanos recién nacidos para asegurar que la madre esté separada de la criatura durante los minutos y las horas que siguen al alumbramiento, es decir, hay que evitar que se produzca la impronta, el acoplamiento de los flujos maternos y que se constituya la pareja madre-criatura fuera del útero.

QUE LA MADRE TIENE QUE DESCANSAR DESPUÉS DEL PARTO, Y POR ESO NO PUEDE ESTAR CON LA CRIATURA: TERCERA MENTIRA.

Como cada vez el parto es más una intervención quirúrgica y el post-parto, por tanto, un post-operatorio del que la madre tiene que recuperarse, tenemos servida una nueva razón para mantener a la madre ‘descansando’ y ‘recuperándose’, alejada del bebé, ¡¡como si el estar juntos madre y bebé fuese incompatible con el descanso!! ¡cómo si el descanso no consistiese en dejar que el bebé vacíe los pechos que palpitan llenos de leche!

Claro que es importante el descanso y la recuperación de la madre, y por eso lo que hay que hacer es liberarla de otras preocupaciones y de los trabajos domésticos para que pueda dedicarse a descansar con su criatura. Lo que cansa son la visitas, la luz intensa, el folklore que se organiza destruyendo la intimidad de la pareja, y el esfuerzo que tiene que hacer la madre para mantener el tipo y la educación y reprimir sus deseos y su líbido: eso es lo que consume las energías y distrae a la mujer de sus propias sensaciones íntimas.

EL USO DEL CHUPETE ES UNA COSA NORMAL: CUARTA MENTIRA

Si una imagen pudiese ilustrar el Crimen de la Madre y resumir el abandono y carencia que sufren las criaturas -es decir, la tragedia de la humanidad- esa imagen sería la de un chupete de plástico. Es un espectáculo grotesco, y a la vez cruel y trágico, que todas las criaturas humanas se críen chupando un pezón artificial, un trozo de plástico hinchado y sujeto a una arandela de color.

Es lo normal en las criaturas separadas de sus madres, y nadie se asombra, exactamente por lo mismo que nadie se asombra de que los partos sean dolorosos y tengan lugar en los hospitales con asistencia médica. Para darnos sólo un poco de cuenta de lo que esto significa podríamos probar los adultos a comprarnos muñecas hinchables y consoladores de plástico y abstenernos de tener relaciones sexuales con parejas de carne y hueso durante unos cuantos años. En cualquier caso, nadie se hace demasiadas preguntas sobre el uso del chupete. Sirve para hacer callar a las criaturas y eso ya basta.

“ES NORMAL QUE LOS NIÑOS LLOREN”: QUINTA MENTIRA

Pero probablemente, lo que no sabes… es que los niños lloran cuando se les hace unas cosas y dejan de llorar cuando se les hace otras. Es decir, que lo normal no es que las criaturas lloren, sino que lloren cuando les ocurre unas cosas y dejen de llorar cuando les ocurren otras.

El llanto de la criatura recién nacida no se parece al llanto adulto: es un llanto que habla, que comunica un dolor y una desesperación angustiosa y al mismo tiempo, de rabia y de sorpresa. En este punto, cabría preguntarse ¿cómo podemos no darnos cuenta de lo que estamos haciendo? ¿Cómo es posible que la evidencia no llegue a la conciencia? ¿Cómo es posible que podamos no reconocer el significado del llanto de los pequeños seres humanos desde sus cunas? La respuesta es que estamos específicamente insensibilizadas y preparadas para oír ese llanto sin inmutarnos emocionalmente; y esa insensibilización emocional especial requiere, además de no cuestionar lo que hicieron con nosotras nuestras madres y no sentir nuestra falta básica, una mentira muy importante a nivel consciente: lo de que es normal que las criaturas lloren y que, a veces, es hasta conveniente. De otro modo nos resultaría imposible permanecer impasibles ante el llanto de los bebés.

Dejar llorar a un recién nacido es uno de los comportamientos más viles y prepotentes de los adultos y adultas de este mundo; muestra el fortísimo endurecimiento emocional, la enorme insensibilidad humana que tenemos para ignorar el sufrimiento de la criatura; y muestra hasta qué punto podemos ser engañados. Los niños y las niñas lloran mucho porque se tarda mucho en aprender a resignarse; horas, días, semanas, meses, años. Cada criatura humana tenemos muchas horas lloradas. Como un piloto que necesita muchas horas de vuelo para aprender a pilotar un avión, necesitamos muchos horas lloradas para aprender a vivir en la sociedad patriarcal.

QUE LOS BEBÉS NO SE ENTERAN NI SE DAN CUENTA DE NADA, PORQUE NO SON INTELIGENTES, NO SABEN HABLAR: SEXTA MENTIRA

A veces se hace cualquier cosa con un bebé porque se piensa que no se da cuenta de nada, porque no tiene memoria ni inteligencia. Sabemos que los bebés que tienen carencias afectivas fuertes y que han tenido grados de abandono importantes, tienen dificultades no solo psicomotrices sino también de lenguaje. Con ello queremos decir que los bebés sí se dan cuenta de lo que se les hace, de la relación humana que se establece con ellos; podemos decir que se dan mucha más cuenta que los humanos adultos que estamos ya psíquicamente tan reducidos y acorazados, tan escondidos detrás de las máscaras, que somos insensibles a los deseos y a los alientos humanos.

El que los/as adultos/as constituidos en sociedad patriarcal hayamos perdido la capacidad de consentir, de sentir con los bebés; el que esta sociedad sea una sociedad distante y alejada de las criaturas recién nacidas sin ninguna cultura ni sabiduría ni pautas de comportamiento para la comunicación afectiva con los humanos recién nacidos y criaturas pequeñas, sólo quiere decir que es una sociedad con intereses (la realización de los patrimonios) contrarios a la vida humana y que requiere su sacrificio y su explotación; no quiere decir que esas criaturas sean tontas de nacimiento e insensibles. Lo que esto sí nos explica es por qué nuestra conciencia se forma sin el recuerdo de lo que nos pasó en los tres primeros años de vida.

QUE SI NO SE SEPARA A LAS CRIATURAS DE SUS MADRES, ESTAS SE ENMADRAN DEMASIADO Y SE VUELVEN ENCLENQUES, RAQUÍTICAS O PSICÓTICAMENTE DEPENDIENTES: SÉPTIMA MENTIRA

Siempre que esté saciado el deseo de contacto con su madre, la criatura puede volcar sus deseos hacia otros seres. Pero todo lo que sea sustituir a la madre impregnada del deseo materno, bien sea con nodrizas o con chupetes o con lo que sea, será para la criatura una frustración. En este sentido, la madre es imprescindible; lo que no quiere decir que sea exclusiva o excluyente, porque el deseo mismo no es exclusivo ni excluyente.

Precisamente lo que comprobamos en los grupos humanos en los que se respetan los deseos de la pareja madre-criatura recién nacida, es que esas criaturas son mucho menos exclusivas y excluyentes, mucho menos dependientes de sus padres, y, en general, independientes y emocionalmente seguros mucho antes que los niños y niñas occidentales, si es que llegamos alguna vez a serlo, pues lo que nos sucede más bien es que la frustración primera produce una inseguridad neurótica que prevalece de por vida y que se trata de compensar con la posesión. Es decir, que no es el deseo saciado lo que hace que la criatura se aferre psicóticamente a la madre, sino el deseo frustrado, la falta del amor materno lo que le hace seguir buscando ansiosamente ese amor materno y lo que le hace dependiente de la madre.

El sistema social de relaciones de reproducción que tenemos no garantizan el bienestar de las criaturas; se creó, surgió y está diseñado para la esclavitud (famulus quiere decir esclavo); no se puede arreglar, por más que el Vaticano y Hollywood nos lo quieran pintar de color de rosa. Mientras que la vida esté enajenada por la realización de los patrimonios, las mujeres seguirán abandonando a las criaturas, separándolas de sus cuerpos, arrancándolas de su lugar.

Privar a las criaturas de la madre es un crimen contra la Humanidad. Hay, pues, que empezar a rebobinar: llorar la herida, recuperar la madre, restaurar la conciencia, formar clanes, saciar los deseos y apoyarse mutuamente. Cuando la crianza deje de ser incompatible con el ‘trabajo’ el mundo habrá empezado a cambiar.

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5 comentarios en “LA REPRESIÓN DEL DESEO MATERNO Y LA GENÉSIS DEL ESTADO DE SUMISIÓN INCONSCIENTE (2): EL ABANDONO DE LAS CRIATURAS. MENTIRAS ACERCA DE LA MATERNIDAD

  1. En el grado de Psicología de la UOC, estamos trabajando el término madres arrepentidas, he referenciado tu artículo, ya que nos facilita ver otra cara del poliedro de la maternidad. Gracias por tu aportación y la de las autoras. Te sigo leyendo, un saludo.

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      • Sí, te sigo ya desde hace un tiempo y hay libros que conozco por ti, y otros que con tu comentario me ayuda a reflexionar, como bien sabes cada persona leemos un libro de forma diferente. Seguramente esos días te suban las visitas 😉
        Ahora estoy con el código de la manifestación de Raimón Samsó, muy transformador, para leerlo a sorbitos.
        Un abrazo

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  2. Pingback: QUÉ NOS SUCEDIÓ CUNADO ÉRAMOS NIÑOS Y QUÉ HICIMOS CON ELLO | biblioterapeuta

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