TU HIJO, TU ESPEJO

Si estás leyendo este post sólo puede significar una cosa: ¡ERES UN PADRE/MADRE VALIENTE!. Hace unos días, por causalidad, cayó en mis manos el libro de Martha Alicia Chávez  “Tu hijo, tu espejo”, cuyo objetivo es contribuir a cultivar y fortalecer el amor entre padres e hijos.

¿Por qué me molesta tanto este comportamiento de mi hijo o esta situación? ¿Me avergüenza ante otros? ¿Me preocupa que piensen que no soy buena madre/padre? ¿Se parece a mí justo en lo que tanto me desagrada de mí? ¿Le tengo envidia porque él sí puede o tiene lo que yo no? ¿Estoy tratando de que él sea o haga lo que yo no pude en el pasado o no puedo ahora? ¿Quiero que él haga o cambie algo que yo no puedo cambiar?

Te invito pues, a unirte a padres y madres que, como tú, estamos dispuestos a descubrir esa “parte oculta” de la relación con nuestros hijos, a correr el riesgo de incomodarnos por un rato si esto nos lleva a vivir mejor y amarnos más. Exploremos esto juntos. ¿Te quedas?

En mi ciudad natal vivían una mujer y su hija que caminaban dormidas. Una noche, mientras el silencio envolvía al mundo, la mujer y su hija caminaron dormidas hasta que se reunieron en el jardín envuelto en un velo de niebla.

Y la madre habló primero:

—¡Al fin! ¡Al fin puedo decírtelo, mi enemiga! ¡A ti que destrozaste mi juventud y que has vivido edificando tu vida en las ruinas de la mía! ¡Tengo deseos de matarte!

Luego la hija habló, en estos términos:

—¡Oh, mujer odiosa, egoísta y vieja! ¡Te interpones entre mi libérrimo ego y yo! ¡Quisieras que mi vida fuera un eco de tu propia vida marchita! ¡Desearía que estuvieras muerta!

En aquel momento cantó el gallo y ambas mujeres despertaron. La madre dijo, amablemente:

—¿Eres tú, tesoro?

Y la hija respondió con la misma amabilidad:

—Sí, soy yo, querida mía.

Gibrán Jalil Gibrán, “Las sonámbulas”, en El Loco, Editorial Orion, México, 1972, pp. 37-38.

Antes de seguir me gustaría puntualizar dos cosas. La primera es que si en algún momento te ves reflejado en algo de lo que vas a leer a continuación no es para que te sientas culpable. Llámame ingenua pero parto de la base de que como padre/madre lo estás haciendo lo mejor posible, de la mejor manera que conoces. ¡Recuerda que eres un ser humano!. La segunda es que es absurdo seguir escribiendo padre/madre cuando por la ley del mínimo esfuerzo podría escribir simplemente: padres.

La autora de Tu hijo tu espejo comienza hablando de que existen un montón de mecanismos de defensa (estrategias inconscientes que utilizamos en situaciones difíciles para minimizar el sufrimiento), sin embargo, concretamente se enfoca en tres de ellos: la proyección, la negación y la formación reactiva. Desde mi punto de vista estos mecanismos están ahí para algo, para defendernos. El problema no es utilizarlos, el problema es que no te des cuenta de que lo haces. Veamos en qué consisten.

Las personas que nos caen mal son una maravillosa fuente de información para detectar lo que no hemos solucionado dentro de nosotros mismos.

Las personas que nos caen mal son una maravillosa fuente de información para detectar lo que no hemos solucionado dentro de nosotros mismos.

La proyección es el proceso de atribuir a otros lo que pertenece a uno mismo, de tal forma que aquello que percibimos en los demás es en realidad algo que nos pertenece. ¿Proyectar qué? Tus propias expectativas de la vida, tus frustraciones, tus etapas de la infancia o adolescencia donde dejaste conflictos sin resolver, tus “hubiera”, tus necesidades insatisfechas y también tus áreas de luz. Tal vez al leer esto tu primera reacción sea: “Por supuesto que no, yo no hago eso con mis hijos”, pero permíteme recordarte que posiblemente no eres consciente de ello.

Otro mecanismo de defensa del que es indispensable hablar es el de la negación. Ésta se refiere a la no aceptación de una realidad que resulta amenazante y difícil de reconocer. Existen problemas que empezaron como pequeñas y débiles ramitas y de tanto negarlos, de tanto no querer verlos, terminaron convirtiéndose en gigantescos árboles. Los padres hacemos esto: negar los resentimientos hacia nuestros hijos porque nos parece imperdonable tenerlos. Es normal que a veces estemos resentidos con un hijo y que esto no significa que no lo amemos o que seamos malos padres por ello. Es indispensable reconocer esos sentimientos para poder curarlos y dar paso al amor. ¿Preparad@?

Yo no pude hacerlo, hazlo tú por mí. Con frecuencia, los padres creemos que somos demasiado viejos para intentar algo, o que no es correcto gastar tanto dinero en nosotros mismos; entonces, sin ser conscientes de que ésa es la razón, mostramos fuerte interés para que nuestros hijos hagan o aprendan ciertas cosas. No hay duda de que la presión que muchos padres ejercen sobre los hijos para que estudien o no estudien una determinada carrera está movida por un interés de bienestar y amor para ellos, pero no perdamos de vista que el éxito profesional no lo brinda la carrera, sino más bien la persona. No hay carreras de éxito, hay personas exitosas.

Cuando te encuentres a ti mismo insistiendo demasiado, presionando mucho, o muy enojado porque tu hijo no accede a hacer algo que tú quieres que haga, vuelve la mirada hacia ti mismo y revisa cuál es esa parte de tu propia historia que estás tratando de resolver a través de él. Reconcíliate con tu propia historia y deja libres a tus hijos para vivir la suya.

Cuando ser padre agobia. Mis hijos me pesan tanto que algunos días, a escondidas, siento deseos de huir. El hecho de que la responsabilidad a ratos nos pese no significa que no deseamos cumplirla; éste es uno de esos aspectos de la vida donde dos cosas que parecen contradictorias coexisten, se tocan, se juntan y ambas son verdaderas.

descargaEl rechazo y sus máscaras. El rechazo en sí mismo hiere tanto, quema tanto, duele tanto, que ni siquiera el dolor de reconocerlo es comparable con el dolor de seguirlo cargando. ¿Por qué un padre podría sentir rechazo por un hijo? Algunas de las razones más comunes por las que se puede sentir rechazo hacia un hijo son, por ejemplo:

                Ser del sexo opuesto al que el padre deseaba. A veces el mensaje de rechazo por ser del sexo no deseado no es muy evidente y se pierde en la sutileza de ciertos comportamientos casi imperceptibles. A pesar de ello, el inconsciente del hijo los recibe, los interpreta, los integra y reacciona ante ellos.

                El síndrome del “patito feo” ¿Recuerdas el cuento del Patito Feo? El síndrome del “patito feo” se manifiesta de diversas formas, pero sea cual sea, siempre lleva implícito el mismo mensaje para el hijo: “No me gustas”. Muchas de las cosas que dices hacer “por su bien” es en realidad “por tu bien”, porque te avergüenza ese hijo, porque te importa demasiado que la gente piense que tú no lo estás educando, formando, cuidando o alimentando adecuadamente. Quisieras tener hijos perfectos (según tu concepto de perfección) para sentirte orgulloso, valioso e importante. Es normal, es natural y es humano que algún hijo te guste o disguste más que el otro, que con alguno te sea más fácil o más difícil relacionarte, pero por Dios, ¡reconócelo!. Reconocer no significa informarle al mundo, es un proceso personal, de ti contigo.

Cuando en grado extremo los padres reprimen, ocultan y niegan el rechazo, se activará inconscientemente un mecanismo de defensa llamado formación reactiva, el cual consiste en encubrir un motivo o sentimiento que causa angustia y culpa, de manera que antes de que llegue a la conciencia se convierte en su opuesto: la sobreprotección. Esta sobreprotección puede ser manifestada por el hijo como una actitud de inseguridad e inferioridad, o como su opuesto, la prepotencia, la arrogancia, la exigencia, la superioridad, porque recuerda: los extremos son lo mismo.

Cambia tú lo que yo no puedo cambiar. En la relación padres-hijos esto es común: intentamos cambiar en nuestro hijo lo que no podemos cambiar ya sea en otra persona significativa para nosotros, o bien, lo que no podemos cambiar en nosotros mismos. Cuantas veces pides a tu hijo que no fume, con un cigarro en la mano; que no diga palabrotas, cuando tienes “joder” todo el día en la boca; que sea ordenado, cuando tu puedes pasarte horas buscando las llaves; que no diga mentiras, cuando tú las dices; que no grite, ¡gritando!, y así hasta el infinito. Y aquí va el mensaje implícito: “esto es mío, no me gusta, no lo puedo cambiar, cámbialo tú por mí”.

No he conocido hasta el día de hoy ningunos padres que no estén genuinamente interesados en inculcar valores a sus hijos, todos lo estamos, pero a menudo olvidamos que los hijos aprenden los valores de lo que los padres somos, no de lo que decimos. De manera que eso que quieres que tu hijo sea, debes serlo tú primero. Acepta lo que es tuyo y resuelve lo que a ti te toca resolver, así contribuirás a una relación más sana y amorosa con tus hijos.

La historia sin fin. ¿Has tenido la tentación de que tu hij@ se llame como su padre, o como su abuela? El nombre tiene poder y puede convertirse en una extensión de aquel antecesor de quien lo heredó, limitando la propia individualidad. Parece ser que junto con su nombre le pasamos al hijo todo un paquete. Si ya lleva el nombre de otro miembro de la familia no te alarmes, ahora eres más consciente de lo que eso puede significar y te permitirá ayudar a tu hijo a individualizarse, a ser él mismo, a vivir su propia vida y a liberarlo del decreto del nombre.

Su nombre es envidia. Muchos padres llevan cargando sobre sus espaldas una gran frustración: nunca pudieron hacer tal cosa, se quedaron con ganas de tal otra, se vieron obligados a hacer lo que no querían. Estas personas expresan su amargura de haber querido y no haber podido con frases como: “A tu edad yo ya mantenía una familia”, “Yo nunca anduve en fiestas como tú”, “A tu edad yo ya tenía la responsabilidad de un hijo y mira tú…” ¿Te suena familiar? Toda la frustración y amargura que hay en esas expresiones pueden ser causa de que un padre sienta envidia por su hijo. Podría decirlo con otras palabras, podría pintar con un poco de color rosa esta realidad, pero se llama así, se llama envidia. La forma en que los padres manifestamos la envidia hacia un hijo es por lo general criticándolo y desaprobándolo justamente en eso, por lo cual lo envidiamos, a veces con una gran carga emocional de enojo o burla.

La pesada carga del hijo parental. Este término se refiere a los hijos que hacen la función de padres de sus hermanos o de sus propios padres, o como sustituto de pareja de uno de éstos.Tomar el rol de hijo parental es producto de un acuerdo inconsciente e implícito entre el hijo y los padres. La mayoría de las veces ni siquiera es consciente, surge como un mecanismo de compensación para mantener la homeostasis o equilibrio en la familia. Los hijos no deben, no pueden, no les corresponde ocupar ese lugar cuando está vacío, está vacío y punto; el hijo es el hijo y nunca será, ni tiene por qué serlo, el sustituto del padre o la madre ausente. Los padres son los responsables de proteger a los hijos y no al revés.

El compromiso sagrado. Una cosa está clara: cuando tienes la sensación de que tus hijos te deben algo, lo expreses o no, sin lugar a dudas no estás cumpliendo tu función de proveerlos desde el amor; tal vez desde el sentido del deber, pero definitivamente no estás haciéndolo desde el amor. El dar es siempre en sentido descendente, es decir, desde las generaciones mayores hacia las generaciones que le siguen, y un padre no tiene derecho a reclamar a sus hijos por todo lo que les da.

¡Ay, si los padres habláramos de esto entre nosotros; si nos atreviéramos a expresar ante nuestros amigos todas estas cuestiones. Si nos atreviéramos por lo menos a confesárnoslo a nosotros mismos, cuán rápido pasaría, cuán rápido podríamos sentirnos de nuevo serenos y en paz! ¿Y por qué no lo hacemos? Porque el solo hecho de reconocerlo nos hace sentir malos, culpables y avergonzados, y además si lo expresamos en público somos criticados y juzgados; ésa es la realidad. Aun cuando los que te escuchan hayan sentido lo mismo alguna vez.

Los padres valientes que enfrentan a sus monstruos interiores obtienen grandes recompensas. Nuestros hijos pueden ser verdaderos maestros si estamos dispuestos a reconocer nuestra parte de responsabilidad en lo que nos sucede con ellos o a través de ellos, que son nuestro espejo. ¿Te atreves a empezar a tomar conciencia?

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71 comentarios en “TU HIJO, TU ESPEJO

  1. Es verdad yo siento que enverdad no esido buena madre y si me e sentido abergonsada de mis hijos me gusto mucho la publicacion por que me dejo ver muchas cosas de mi gracias

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  2. Muy interesante y cierto, no somos conscientes de las grandes influencias, traumas, y limitaciones que dejamos a nuestros hijos desde la mas buena voluntad. Es hora de ser fieles a nosotros mismos y dejar una herencia verdadera de aprendizaje.
    Gracias

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  3. Es verdad, a mi me pasaron varios detalles el primero, ser la mayor de 9 hermanos, y sentir la responsabilidad de ellos , hasta la fecha, ellos me respetan y me siguen, cuando yo me decidí a formar una familia, me costo despegarme de todo, sufrí y mis hermanos también, ahora ya todos hicieron su vida y siguen respetando a su hermana mayor, como a una madre.

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  4. Realmente muy sanador, estoy de acuerdo en que debemos encontrar nuestro lugar en la vida y ocuparlo, sanar a nuestro niño interno y dejar que nuestro hijos vivan sus vidas. Me sentí identificada con varios puntos que me han ubicado con respecto a mi relación con mis hijos, gracias por este artículo.

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  5. Es un exelente articulo, te ayuda a decirte las verdades sin dolor y a sacarle provecho a esto, mas que para la crianza es de crecimiento propio.

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  6. Me podrían enviar el libro a mi correo por favor (he querido leerlo desde hace tiempo pero no recordaba el nombre. Yo soy hija pero me resulta interesante conocer el punto de vista de los padres)

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  7. Primero me ha asustado el espejo y no quería verlo, pero poco a poco
    pienso que es así . Como padres estamos Pensando que sea mejor nuestra
    experiencia de la vida para nuestros hijos pero ha cambiado el mundo<, entonces ellos mismos tienen que encontrar su camino y si confiamos en nosotros en nuestra educación ellos van a encontrar su destino,( nosotros no sabemos a dónde va) dejamos ser más sabios o fuertes; acompagnemos con Amor su camino….

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      • Hace mucho tiempo lo lei pero no recuerdo mucho estaba pasando por una etapa de duelo por mi esposo recuerdo que cuando termine de leer el libro le reclame algunas cosas a mi padre y me pidió muy enojado que me alejara de su vista,yo tengo 5 hijos y algunas veces creó que les doy demasiado y algunas veces que les doy muy poco.

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      • Hola Marina! Gracias por compartir tu experiencia. Desde mi punto de vista, más que un libro para reclamar a los padres es un libro para aceptar a nuestros padres. Creo que sólo desde ahí podemos estar mejor con nuestros hijos. Saludos!

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  8. Muy interesante el articulo, deseo leer el libro para entender mejor como nos relacionamos…..poner consciencia en mis actos es fundamental para mi a beneficio de todos!!!….agradecería mucho me informes de como obtener el libro, me gustaría en papel, y si no puede ser , entonces por e- mail….un abrazo muy cálido,

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  9. Es un tema que tengo presente des de que fuí madre, hace sólo un año y medio. Y como he vivido la parte como hija (mi madre es la mayor de 5 hermanos y fué quien los subia como dice ella) ahora me da pánico cometer esos errores con mi pequeña. Al menos sé que soy consciente de la historia que mi madre me pasó, espero eso me ayude.

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    • Hola Llextirem! Siempre parto de la base de que los padres lo hacemos lo mejor posible, con (o a pesar) de toda nuestra historia personal. Es difícil no actuar de acuerdo a cómo lo hicieron nuestros padres porque lo llevamos tatuado a fuego pero, lo que tu apuntas es muy importante: el primer paso para el cambio es la consciencia. Gracias por tu aportación!!

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  10. Me deja claro que en mi familia existen grandes problemas, tanto entre mi madre y yo, como entre mi hija y yo….pero ahora que pude identificar los problemas, me gustaría que me ayuden a encontrar soluciones…

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    • Hola Shirley! Ahora que SABES que existen esas dificultades en tus relaciones, el siguiente paso es TOMAR CONCIENCIA. La diferencia entre una y otra estriba en la acción. Saber, sin hacer nada al respecto, no va a cambiar nada. Existen un montón de terapias que pueden ayudante a trabajar las relaciones: gestalt, constelaciones familiares, bioneuroemoción… Shirley, estás en el camino!

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  11. Pingback: LOS CINCO ESPEJOS DE LAS RELACIONES | biblioterapeuta

  12. hola, yo tengo grandes problemas con mi familia porque me siento que tengo varios puntos que se tratan aqui y yo como me estoy concientizando no quiero volver a tropezar con la misma piedra y si me gustaria tratar a mis futuros hijos como a mi no me trataron…mis padres tienen verguenza y para colmo envidia de mi ademas de otras cosas que me apena….gracias por el articulo…

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  13. Pingback: 5 ESPEJOS DE LAS RELACIONES | EL LAMENTO NO VIENE A CUENTO ni trae cuenta

  14. Pingback: BAILAR CON LA VIDA | biblioterapeuta

  15. TU HIJO TU ESPEJO RESUMEN

    Es este libro nos sitúa en la relación de padres e hijos envueltos en conflictos, sentimientos de culpabilidad, rechazo, frustración, egoísmo y negación.
    Los seres humanos poseemos una parte oculta con una inestabilidad de sentimientos en nuestra vida en la relación de convivencia de los padres con los hijos. Los individuos proyectamos inconscientemente emociones que nos da miedo descubrir y enfrentar, que en muchas ocasiones también causan frustración y vergüenza. A estos, el ser humano los encierra en una cajita en la cual se convierten en sentimientos reprimidos y negados que con el tiempo no se pueden borrar, dañando y resultando devastadores para cualquier persona. Al no reconocerse que existe un problema, difícilmente se podrá solucionar, es como si se llevara una sombra o una carga de esa parte oculta que causa daño sin dejar de ser un eclipsador de cualquier solución.

    Me gusta este libro te da ha entender miles de cosas que jamas pensaste

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  16. me agrado bastante por que nos ayuda a refeccionar a los padres como a los hijos y muy buenas historias para comprender que abeses tomamos en el papel que no nos coresponde

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  17. Comentario sobre el Libro Tu hijo, tu espejo
    Alumno: Yo entendí que esta bien para las mamás que tienen problemas con sus hijos y el capitulo hasta ahora que me ha llamado la atención es porque los papas quieren que estudien sus hijos algo que ellos quisieron estudiar cuando eran jóvenes.
    madre: El libro es muy interesante porque habla que en la vida de los padres siempre hay algo que inconscientemente hacemos a los hijos. dice el libro que es como un mecanismo de defensa porque de que los amamos mucho los amamos. y siempre vamos a buscar su bien.

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  18. Reblogueó esto en Strategia·Psiy comentado:
    Acabo de leer este post, y me ha encantado, extraigo un fragmento, pero recomiendo su lectura:
    Cambia tú lo que yo no puedo cambiar. En la relación padres-hijos esto es común: intentamos cambiar en nuestro hijo lo que no podemos cambiar ya sea en otra persona significativa para nosotros, o bien, lo que no podemos cambiar en nosotros mismos. Cuantas veces pides a tu hijo que no fume, con un cigarro en la mano; que no diga palabrotas, cuando tienes “joder” todo el día en la boca; que sea ordenado, cuando tu puedes pasarte horas buscando las llaves; que no diga mentiras, cuando tú las dices; que no grite, ¡gritando!, y así hasta el infinito. Y aquí va el mensaje implícito: “esto es mío, no me gusta, no lo puedo cambiar, cámbialo tú por mí”.

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  19. Nadie nace sabiendo ser padre, no existe un manual que venga con el hijo incluido. En mi caso yo veo los errores que cometieron mis padres conmigo y no los repito en mi hijo, tengo muchos errores pues soy humana, pero veo que mi hijo esta a unos pasos de la universidad así que ahí va en el camino, seguiremos su padre y yo luchando no porque sea perfecto sino feliz.

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  20. Que dificil resultah pero cuanta verdad empieza mi camino de ser madre y a ratos me siento tan agobiada es tan inquieto, inperactivo que acaba con mi paciensia y no se como manejarlo aveces me cuestiono si estare haciendolo bien.

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  21. Muy interesante la verdad me hizo llorar pues tengo una hija de trece años que decidio irse a vivir con su novio no supe que hacer intente hacerla cambiar de opinión porque yo hice lo mismo con su padre casi a la misma edad y pues fracase mi familia me dijo que pude haberla detenido por ser menor de edad pero aveces eso no es posible tuve miedo de que se fuera como yo y sin saber a donde y aunque no estoy de acuerdo al menos se done esta

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  22. Hola, me gustaría mucho leer este libro, pues como hija tengo una historia muy difícil. Fui una hija parental pues mi madre no cumplia su función ni de madre, ni de esposa: llevaba una vida licenciosa sin respetar su hogar, no me respetaba a mi, nunca me apoyo para que yo estudiara, simplemente quería tener una esclava en su casa para pasarla bien. Así, inconscientemente me convertí en una hija parental, llena de desprecio y desaprobaciones.Es muy profundo el dolor que llevo en el alma.A pesar de todo su maltrato, le brinde amor incondicionalmente, hablé mucho con ella pero jamás reconoció sus errores. Fui el patito feo. Ahora, al fin, puse distancia . tengo una vida y he logrado ser felíz .El amor que le brindé, no pudo con ella, pero sí conmigo porque estoy en paz, hice todo lo que pude y el rechazo de mi madre me hizo muy fuerte…es mi realidad.Solo que me hubiera gustado tener el amor de madre que nunca tuve!!

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  23. Pingback: EL ARTE DE AMAR | biblioterapeuta

  24. Muy interesante me hizo sentir hija, pero que pasa cuando no estamos cerca a nuestro hijo cuando es muy bebe, por problemas familiares no me dejan vera mi bebe de 6 meses, tendrá algun trauma posterior?, como será su adolescencia, por favor deme alguna respuesta

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    • Hola Lourdes, no puedo darte una respuesta sin conocer la situación. En principio no tiene porqué desarrollar ningún trauma, si tiene una figura de referencia que lo ame, aunque no sea su madre. Gracias por compartir tus vivencias e inquietudes. Un abrazo

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  25. frume. me acaba de hablar mi esposa al trabajo diciendome que mi hijo samuel se quejo con ella de mi forma agresiva de contestarle. y busque algo en internet encontrandome con este maravilloso regalo que quiero traerlo a mi vida. gracias

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  26. Hola buenos dias me gusto lo q leei y ando buscando el libro me lo recomendo mucho la psicologa q estoy llendo a ver. Quisiera yo saber donde encontrarlo xq no en todas las librerias lo encuentro.

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  27. Soy un hijo despreciado.
    No lo comento para dar lástima, sino para recibir alguna idea constructiva.
    En resumen no tengo a nadie en quien confiar. El amor hacia mí es falso. Mi madre se hace la víctima ella nunca me ha defendido cuando alguien me insulta. Al contrario se molesta conmigo porque ella jamas pelearia con alguien por mi sino que le es mas fácil humillar al trapero. Mi hermana mayor es otra falsa mas. Me mantiene mientras estudio pero yo no valgo nada y lo demuestra porque nisiquiera tengo derechoa llorar ni de cir nada porque si lo hago es porque necesito psicologo o explota de ira contra mi y al rato se llena la hipocrita boca dicie do te quiero. Ahora dejé la universidad y estoy buscando empleo prefiero vvir pobre pero con dignidad y algun dia sueño con devolverles hasta el ultimo peso gastado en mi…. gracias por leerme saludos

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    • Hola Daniel, bienvenido a biblioterapeuta. Gracias por compartir tu experiencia. Algunos autores piensan que elegimos a nuestros padres porque ellos son las personas más adecuadas para aprender la lección para la que venimos a este mundo. Así que trata de preguntarte cuál es ese aprendizaje. Lo importante no es lo que nos han hecho, sino lo que nosotros hacemos con lo que nos han hecho. Un abrazo!

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  28. Pingback: LA NEUROSIS Y EL AMOR | biblioterapeuta

  29. Esta interesante el libro..
    Yo tengo poco de separada y si me ah costado tener el control con mis 2 niñ@s1y3..
    Su papa casi no lo ven.

    Pero esta muy bueno el libro gracias..

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  30. Estoy iniciando terapia por voluntad propia, y en lugar de enviar a mi hijo con el psicólogo he acudido yo para darme una sacudida yo misma y reconocer y aceptar en donde y por que me equivoque en su educación y hacer todo lo posible por revertir si aun se puede ese daño, gracias esta introducción me refirma a seguir en sacar mis miedos o darle luz a la obscuridad que llevo, pero que esa obscuridad no quiero que sea parte de la vida de mi hijo.Gracias

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